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lunes, 2 de diciembre de 2019

GIBRALTAR Y EL FASCISMO

El día que la progresía descubra las afinidades entre el socialismo y el fascismo, no volverá a aludirlo



Alberto Pérez de Vargas


El día que la progresía descubra las sólidas afinidades entre el socialismo y el fascismo, sus entusiastas admiradores acordarán tácitamente no volver a aludirlo. Pero mientras la “intelligentsia” de la izquierda divina no caiga en la cuenta, la alusión al invento de Mussolini, será constante. Tal vez ni siquiera sepan que los tres nombres con los que fue inscrito Mussolini en el Registro –Benito, Almicare y Andrea– estaban inspirados en la historia del socialismo, del que su padre era, como lo sería él mismo, un efusivo militante. Benito por Juárez (1806-1872), reformista revolucionario mexicano de etnia indígena; Almicare por Cipriani (1844-1918), celebre conspirador socialista, y Andrea por Costa (1851-1910) (en realidad Benito Carbajal), pionero del socialismo italiano.

La derecha, heredera del conservadurismo cristiano demócrata y del liberalismo, muestra muy escasas coincidencias con el fascismo. Sin embargo los exabruptos e insultos que contiene el tropo fascista, siempre circulan de izquierda a derecha. Es sorprendente que muchos comunistas acudan al calificativo fascista para desacreditar la opinión del interlocutor, cuando éste se sitúa a la derecha del espectro político. La axiomática comunista seguramente alcanzaría más de un setenta por ciento de coincidencias con la fascista. Pero, no es cuestión de limitarse a cuestiones de naturaleza ideológica.

No hay que escalar hasta la Rusia soviética, ni detenerse en Lenin o Stalin, podemos quedarnos en Italia (o en España), donde sin contabilizar los asesinatos de miles de italianos ordenados por el presidente comunista de Yugoslavia, Josip Broz «Tito» (1892-1980), se han documentado 50.380 asesinatos perpetrados por organizaciones comunistas, concretamente por la Brigada Garibaldi, cuyos comisarios políticos se curtieron en España, en las filas de las Brigada Internacionales.

Digo todo esto para abundar en el sinsentido de las numerosas alusiones al fascismo que el chief Fabian Picardo y sus deudos y servidores, junto a algunos actores del documental “Gibraltar, los años del bloqueo”, hacen en los medios. No sé qué tuvo que ver el cierre de la verja con el fascismo, cuando el motivo no fue otro que la respuesta al incumplimiento de las leyes por parte del Reino Unido, que colmó un proceso encaminado a la emancipación de la colonia, permitiendo la redacción de una especie de Constitución para remedar una imposible independencia.


                                                               ALBERTO PÉREZ DE VARGAS Vía EUROPA SUR

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