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lunes, 4 de diciembre de 2017

Nunca tantos fueron dañados tanto por tan pocos

Pero el problema esencial no es Cataluña, el problema es el nefasto régimen del 78. Resulta inaudito escuchar a personas relevantes que “hemos tenido 40 años maravillosos"

Junqueras, Puigdemont y Forn, en el Parlament tras aprobar la independencia. (EFE)


El 21-D, los golpistas rondarán los 67 escaños y con la ayuda de los guerracivilistas Iglesias y Colau, una “organización criminal”, según el auto de la jueza Lamela, volverá a gobernar Cataluña. Además, y al igual que en febrero de 1936, no aceptarán como legítimas unas elecciones en las que no sean ganadores, pues vista la cobardía de Rajoy, están convencidos de que el pueblo español está dispuesto a dejarse atropellar indefinidamente. Lo único seguro del 21-D es más incertidumbre, más hundimiento económico y más fractura social. Pero si un 55% de catalanes —o un 74% con el PSC, donde Iceta está en venta al mejor postor— vota a estos adalides de la desinformación y de la mentira, además de gestores desastrosos, y al cobarde de Puigdemont pidiendo salir de la UE, sencillamente merecen todo lo que les pase.

El presidente de la Cámara de Comercio norteamericana en España, Jaime Malet, resumía así en 'Expansión' el desastre: “Una de cada tres empresas con más de 50 trabajadores se ha ido. Hay ya planes para trasladar las unidades productivas fuera de Cataluña”, “todos los artículos en medios extranjeros y declaraciones como las de Puigdemont y otros, que siguen en la ruptura de la legalidad y el insulto a España, están espantando a las multinacionales”. “Junqueras es un inútil y un mentiroso, capaz de decir que no pasa nada porque se vayan las empresas; ¿cómo un vicepresidente económico puede ignorar la enorme pobreza y desempleo que eso va a generar?”. A día de hoy, la tasa de ahorro bruto es del -4%, el déficit de financiación del 9% respecto a sus ingresos corrientes, y la deuda del 300% de sus ingresos operativos.


Concierto en Barcelona por la liberación de los Jordis. (EFE)
Concierto en Barcelona por la liberación de los Jordis. (EFE)

Y no es cuestión de que TV3 y La Sexta —subvencionadas por Rajoy con cargo a los PGE— destilen veneno a toneladas, son los hechos que están viendo cada día: las 2.900 empresas que ya han salido de Cataluña, la fuga masiva de depósitos que supera los 50.000 millones de euros, el hundimiento de las inversiones, la pérdida de la Agencia Europea del Medicamento, que hubiera atraído más de 1.600 empresas, el desplome del 4% del consumo interno o el crecimiento del paro. Parafraseando a Churchill, “nunca tantos fueron dañados tanto por tan pocos”, pero si para muchos la realidad no son los hechos sino las falsedades, si minimizan lo ocurrido como si fueran niños, o si tanto odian a España que eso les ciega, pues entonces si se quieren suicidar, que se suiciden.

El largo camino al desastre


Todos nuestros males políticos —independentismo, insolidaridad y diferencias territoriales sangrantes, modelo de Estado disparatado económicamente insostenible e institucionalmente corrupto -económicos-, crecimiento por debajo de nuestro potencial durante 40 años, mayor endeudamiento público de nuestra historia y mayor presión fiscal sobre las clases media y trabajadora jamás conocida— y sociales —mayor desigualdad de renta y riqueza de Europa, sistema de pensiones quebrado y un sistema de enseñanza pública de los peores del mundo desarrollado— tienen su origen en la nefasta Transición y el régimen del 78, el más venal e incompetente de Europa.

Y en el ámbito de la Justicia Española los intereses políticos están por encima de la ley, porque así lo impuso la monarquía oligárquica del 78 para repartirse el botín del Estado sin riesgo penal alguno. Rajoy es hoy la mano que mece la cuna pero quienes toman las decisiones son los jueces. El viernes se mofaron del Supremo, de los españoles y de España, pues solo “acatarán” la ley “a su manera”. El juez instructor pudo decidir, pero no se atrevió y prefirió consultar a la sala. Si decide liberar a estos sediciosos, las togas y los tribunales no solo se cubrirán de oprobio, es que se perderán definitivamente hasta las apariencias de un Estado de derecho.

Los intereses políticos están por encima de la ley, porque así lo impuso la monarquía oligárquica del 78 para repartirse el botín

En línea con ello, el presidente de Freixenet y presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, apela al pacto con esta organización criminal, para “resolver” el desafío independentista. El Sr. Bonet pide a los poderes públicos más diálogo con una organización criminal que ignora la ley, la Constitución y el Código Penal, y que estaría en la cárcel en cualquier Estado donde el Gobierno cumpliera la ley. Y pide al resto de los españoles que “demuestren que quieren a los catalanes”, pero no que cese en Cataluña el adoctrinamiento en el odio y la persecución a todo lo español, ni que cese el boicot institucional a la compra de nuestros productos, ni nada de nada, solo que pongamos la otra mejilla. O sea, pide más de lo mismo que ha conducido precisamente al golpe de Estado separatista.

El desastre se inicia con el 'café para todos' de Adolfo Suárez, de quien el propio Rey acabaría afirmando que era un desastre sin paliativos. Fue el inspirador del consenso por el cual los partidos renunciaban a su ideología y a sus principios a cambio de recibir su parte en el reparto del botín del Estado, a cuyo efecto dividirían España en 17 trozos contrarios a nuestra realidad geográfica e histórica, lo que les permitió repartirse España como si fuera un solar. Desde entonces, los sucesivos jefes de Gobierno han colaborado activamente en alimentar y proteger el desarrollo del tribalismo fanático.



En el caso del País Vasco, con un régimen fiscal que supone un expolio de 12.000 millones de euros anuales al resto de España. En el caso de Cataluña, permitieron el robo generalizado de los Pujol & Cia, y la mordida del 3% en todos los contratos de la Generalitat, pero lo más grave sería la transferencia de las competencias de Educación, momento a partir del cual se iniciaría el proceso de adoctrinamiento masivo en el odio a España y la persecución y marginación de la lengua española, algo que no sucede con ninguna otra de la 200 lenguas habladas en Europa, completado por Zapatero, que aprobó un Estatut inconstitucional mientras este indigente mental calificaba a España de “discutida y discutible”.

El problema no es Cataluña, es el 78


Pero Rajoy batiría todos los récords al ignorar el sentir de millones de españoles que se han manifestado en todas las ciudades de España y los cientos de miles de banderas que ondean en todos los balcones, y ha aplicado un artículo 155 irrisorio dejando todo el poder en manos de los golpistas, convocando elecciones sin garantía alguna. Y no solo eso: según Moody´s, el nuevo Gobierno necesita del Estado 9.200 millones de euros para atender a los vencimientos de deuda, pagar subvenciones de todo el entramado independentista de propaganda y coacción, las embajadas y las mordidas a medios informativos extranjeros, y Rajoy va a entregárselos. Jamás en la historia ha sucedido nada igual.

Resulta inaudito escuchar a personas relevantes que “hemos tenido 40 años maravillosos, y el que no lo vea es porque no quiere”

Pero el problema esencial no es Cataluña, el problema es el nefasto régimen del 78. Resulta inaudito escuchar a personas relevantes que “hemos tenido 40 años maravillosos, y el que no lo vea es porque no quiere”. ¿Pero cómo osan mentir tan groseramente? No tienen vergüenza. En 1975, España tenía el octavo PIB del mundo, hoy está en el puesto 14º. En 1975, el PIB per cápita de España era el 82% de la media de los nueve países que entonces constituían la CEE, hoy se ha desplomado al 73%. En 1975, España tenía el mismo PIB per cápita que Irlanda (12.000 dólares), hoy el de Irlanda es un 144% mayor: 68.500 dólares Irlanda, frente a los 28.400 de España, ¡alucinante! En 1975, la industria representaba el 36% del PIB, hoy es el 15%. Hoy la presión fiscal actual sobre la clase media y trabajadora es cuatro veces mayor que en 1975.

Este y no otro es el resultado económico de “40 años maravillosos”, donde España ha crecido por debajo de su potencial; sustituido al trabajo honrado y bien hecho por la comisión y el pelotazo; la enseñanza por el adoctrinamiento; el empleo público por el enchufe (de tres millones de empleados públicos, solo 700.000 lo son mediante oposiciones limpias y transparentes), convertido el país europeo donde más poder adquisitivo han perdido los salarios, donde un tercio de la clase media ha sido destruida. En definitiva, el problema es el mismo que en Cataluña, solo que multiplicado, “nunca tantos fueron dañados tanto por tan pocos”, por lo que si seguimos votando a los partidos del consenso del 78, merecemos todo lo que nos pase.

* Cuando hace dos semanas el escritor e historiador César Vidal explicaba la situación política jurídica en Cataluña en el Círculo de Legisladores de Buenos Aires, los políticos y legisladores argentinos que abarrotaban la sala no daban crédito a que un Tribunal Supremo pudiese liberar a una banda criminal supuestamente culpable de rebelión, insurrección y malversación, sin más que decir que acataban la ley. “Sería una burla inaudita a la Justicia Española”, afirmaría un importante magistrado argentino.


                                                               ROBERTO CENTENO   Vía EL CONFIDENCIAL

PAN PARA ICETA, HAMBRE PARA...

El líder de un PSC reducido a 20 escaños juega a ganar conspirando lo que le niegan las urnas

 

Podría sustituir esos puntos suspensivos por varias palabras: el PSOE, el constitucionalismo, Cataluña o España. Porque lo importante aquí es que al candidato socialista a la Generalitat le importa un bledo lo que ocurra con su partido, su comunidad o su país. Lo que le interesa, lo único que le motiva, es la posibilidad de aprovechar en su favor la situación endiablada en la que nos encontramos para alzarse con la presidencia autonómica mediante una carambola. Algunos se refieren a esta jugada como «operación Borgen», en alusión a una serie de televisión noruega que plantea un escenario de fragmentación parlamentaria en el que un partido minoritario logra hacerse con el gobierno. Yo prefiero llamar a las cosas por su nombre y denominarlo relativismo, falta de principios, disposición a la traición o simplemente cara dura.
Miquel Iceta es un veterano de las guerras electorales que conoce todos los trucos y se guía por esa máxima atribuida a Maquiavelo que en el campo de la política es norma universal de conducta: el fin justifica los medios, siendo ese fin el poder y los medios, cualesquiera que lleven a alcanzarlo. A ninguno le hace ascos este bailarín cuyos pasos son estudiados meticulosamente uno a uno. El líder que, sin un átomo de autocrítica, ha llevado al PSC a obtener los peores resultados de su historia, con 20 escaños en una cámara donde llegó a ocupar 52. El émulo de Zapatero en versión local. Lejos de plantearse aprovechar este momento crítico para corregir la deriva nacionalista que ha sumido al socialismo catalán en semejante estado de postración, él está en lo contrario. Jugar a ganar conspirando lo que le niegan las urnas.
Iceta, que se dice socialista y defiende la camiseta del puño y la rosa, está dispuesto a pactar con el mismísimo diablo si con ello consigue alzarse hasta el despacho donde Puigdemont fraguó su golpe a la democracia. Es altamente improbable que le salga la maniobra, lo que no le impide exhibir ajeno al menor pudor su total falta de escrúpulos. Sus últimas ocurrencias han sido proponer la creación de una agencia tributaria propia de Cataluña, evidentemente destinada a privilegiar la fiscalidad de dicha región en línea con las existentes en el País Vasco y Navarra, y pedir que sea condonada la deuda de la Generalitat. O sea, que la paguemos a escote el conjunto de los españoles. Dos propuestas altamente «solidarias» con los territorios donde gobiernan sus compañeros de siglas: Andalucía, Castilla La Mancha, Asturias... ¿Qué le importa a él lo que tengan que explicar a sus electores Susana Díaz, Emiliano García-Page o Javier Fernández? Pan para Iceta, hambre para los demás.
Alardea nuestro hombre de eso que los cursis llaman ahora «transversalidad»; o sea, de poder entenderse con tirios y troyanos por igual. Lo que antiguamente se conocía como chaqueterismo o ausencia de valores y era causa de desprestigio personal y político, hoy cualidad apreciada como signo de «talante» y sinónimo de «flexibilidad». En virtud de esa «cintura» se ofrece el dúctil Miquel a marcarse un rigodón con Junqueras y/o Domènech, siempre que le coloquen en el centro del salón, a la vez que se propone para bailar con Inés Arrimadas y eventualmente García Albiol. El precio es el mismo en ambos casos: ser él quien marque el paso, no de la política a seguir, por más que sean contrapuestas, sino del reparto de despachos. Hacerse con el título de «muy honorable» a costa de rendir todo resquicio de honor.

                                                                      ISABEL SAN SEBASTIÁN  Vía ABC 

 

domingo, 3 de diciembre de 2017

SOBRE EL EQUILIBRIO EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES



Entre dos adultos las principales relaciones existentes son las de amistad, la amorosa y la sexual. La más corriente es la sexual, que se basa en la física atracción mutua, y puede ser esporádica o prolongada. En este último caso, acaba estableciéndose una cierta dependencia temporal de una persona a la otra.

En la relación amorosa hay una mezcla de atracción física y un deseo de posesión permanente, que a veces va asociada a una entrega absoluta de una persona a otra. El amor puede ser egoísta y excluyente, si no se basa en una auténtica amistad previa entre los enamorados. El amor no suele conllevar inicialmente el equilibrio de la pareja, pues uno no estará tranquilo hasta que se convenza de que es la persona más amada de aquella a la que ama.

En la amistad verdadera una persona se relaciona con otra porque se encuentra cómoda y es libre para ser ella misma. Pero si entre ambas hay conexión sexual, la pasión resultante les puede orientar hacia una relación más o menos amorosa que puede interferir la amistad, aunque sea para bien.

Para que dos personas mantengan una buena relación amistosa no basta que tengan sentimiento amistoso mutuo y empatía. Hace falta también que en esa relación ambos se encuentren cómodos y que tengan sinceridad y una plena confianza entre ellos, para que su amistad sea fecunda y permanente. Tanto en la relación amistosa como en la amorosa es necesario dejar de lado el egoísmo y ejercer la empatía.

La relación amistosa que se realiza exclusivamente 'on line' o digital es deficiente, incómoda y da lugar a malentendidos. La verdadera amistad es una relación personal serena, equilibrada y duradera. En ella ambas personas siguen siendo libres, sin derecho a invadir o interferir la vida o la intimidad de la otra, y pueden dejar esa amistad cuando quieran, porque controlan su sentimiento. 

Lo esencial de la amistad es que una persona quiere lo mejor para su amigo, al que nunca le hará algo malo o indebido. Se relacionará con él generosamente, con benevolencia y con gratuidad porque no exige contraprestación o retorno a su actitud o a su acción amistosa. La amistad verdadera es difícil de encontrar, es un tesoro.

La amistad, que se basa en la libertad de ambos, suele ser una relación equilibrada, donde los dos amigos controlan la configuración, el transcurso y, en su caso, el fin de su amistad; ya que pueden dejar esa amistad cuando quieran, dado que su sentimiento amistoso no es insuperable. En cambio, la relación amorosa, que es pasional, suele ser poco controlable, al menos para uno de los enamorados. Y también la relación sexual es difícilmente controlable, sobre todo al principio; pero como a largo plazo pierde atractivo para una persona o para las dos, entonces sus relaciones sexuales pueden llegar a desequilibrarlas más todavía con el paso del tiempo.

La relación amorosa será equilibrada si incluye una previa y verdadera amistad. La relación amistosa sí que será normalmente equilibrada, pues se basa en un sentimiento sincero y puro, con respeto mutuo. Las relaciones interpersonales son más equilibradas si no incluyen pasiones: amor, sexo, ...


¡Así es!, si así os parece...

                                                                         

                                                                                 JOAQUÍN  JAVALOYS
                                                                                   

LUTERO, ERASMO, FEIJOO. LIBERTAD Y LIBERTAD DE CONCIENCIA.

No hace muchos días oí atribuir a Lutero y al luteranismo el patronazgo universal sobre sobre la “libertad de conciencia” y el derecho de todo hombre a la misma.



Me sorprendió el aserto porque no cuadraba bien, ni con mis sensaciones ni con mis ideas y decidí esforzarme en ponerlas a remojo y batanearlas con datos que las afirmasen o las desvirtuasen total o parcialmente, y saber así si era equivocado el tal aserto y eran, por el contraro, equivocadas mis sensaciones e ideas.

Es la razón por la que, esta mañana, llevo mis reflexiones del día a pensar y meditar si Lutero y el luteranismo fueron abanderados y precursores tanto de la libertad del hombre como de esa especie privilegiada de la misma que llamamos “libertad de pensamiento y de conciencia”. Y si la conciencia fue efectivamente un logro de la disidencia luterana.

Centrando la cuestión, ¿fue realmente el protestantismo un acérrimo defensor de la libertad del hombre o fue más bien lo contrario, un depredador de la misma? ¿Fue el protestantismo un ariete primordial en la noble tarea de romper la barrera del pensamiento cósmico de los antiguos para brindar al hombre ese descubrimiento verdaderamente moderno de concienciarse de sí mismo, es decir, saltar la barrera de las cosas exteriores para darse con su intimidad, con su yo profundo, con su propia realidad y verdad para desde ello, desde su conciencia de hombre, activar y manejar racionalmente el atributo de su dignidad y libertad?

Poderoso tema sin duda para consumarlo en un ensayo corto como este; pero atractivo para plantearlo, aunque sólo sea, ante la conmemoración –el 31 de este mes- del Vº Centenario de la fijación, por Lucero, en la puerta de la iglesia del castillo de Wittemberg, de las tesis que sirvieron de punto de partida de la Reforma.

La palabra “conciencia” no la tomo, aquí y ahora, al modo usual de “sentido del bien o del mal de nuestras acciones”, es decir, en alcance puramente ético-moral; sino en su concepto maximal, antropológico-psicológico; como el “yo” tomando nota de que es hombre y de lo que es como hombre. 

El hombre, al tomar conciencia de sí mismo, se posee en lo que es como tal y de lo que su dignidad demanda para poder ser hombre y no vegetal o bestia; y de lo que es “suyo” y a lo que tiene derecho por justicia radical y no otorgada por nadie en razón a esa dignidad. La conciencia en este sentido es la dignidad sagrada del hombre en cuanto racionalmente asumida por él y por él enarbolada como bastión de su específica condición. 

El “homo” –al hacerse conciencia de sí mismo- ejercita su condición de “sapiens”, cosa sólo posible si esa “conciencia” lo es en “libertad”. De ahí que la “libertad de conciencia” primaria en el desarrollo humano.

Por su parte, la palabra libertad –siendo como es una palabra manoseada y equívoca, que cada cual entiende a su manera o a la carta de su deseo, interés o tal vez capricho- la tomo aquí y ahora como “libre albedrío” o “fuerza” radical y “capacidad” eventual del hombre de amoldar esa “conciencia de sí mismo” a las exigencias de su deber de “hacerse” hombre concreto, en su circunstancia concreta. 

Ese libre albedrío, personal e intransferible, es –en el proceso del obrar humano- el garante del racional decidir y del actuar los “datos” o “contenidos” de conciencia facilitados a la voluntad para que cada proyecto de hombre se haga efectivamente hombre. La libertad sería el calificativo que la voluntad precisa para que esos “datos de la conciencia” se vuelvan frutos efectivos de racionalidad humana y no de plena o semi-plena animalidad.

Por ello se dice muy bien que la libertad no es la facultad de hacer lo que a uno le dé la gana (eso pudiera ser irracional como si alguien, entusiasmado con su mascota, le diera veneno y se ufanara de haber ejercer su libertade), sino lo que una conciencia racional exige a una voluntad encargada de organizar y efectivizar en libertad. 


Los que no manipulan la libertad sino que la conocen y respetan no dudan en decir que libertad no lleva a hacer lo que se quiere sino aquello que se debe hacer o incluso lo que mandan las leyes (lo apunta Montesquieu, en El espíritu de las leyes, lib. XI, 3; lo reitera Castelar en discurso de 18-XII-1869).

¿Fue Lutero un campeón de “modernidd” patentando ya en el s. XVI un diseño moderno de estas dos glorias o perlas sagradas preciosas de la condición humana, que son la “conciencia” o la “libertad” del hombre? ¿Contribuyó Lutero activa y positivamente al descubrimiento de la subjetividad humana? ¿Intentó siquiera Lucero hqcer de la libertad del hombre un baluarte de su dignidad?. Mi criterio es que no y ni de coña lo podría suscribir.

Me limitaré a unas pocas anotaciones para razonarlo. Veamos.

En cuanto a la conciencia de ser hombre como atributo sustancial de humanidad.

Muchas veces he leído y explicado incluso la VIIIª de las diez lecciones que, en los años 1929-30, dedicara Ortega y Gasset a explicar a jóvenes y a gente llana pero preocupada de aquel tiempo unas cuantas enseñanzas, útiles en cualquier tiempo para cualquier hombre. Se agruparon en un volumen titulado ¡Qué es filosofìa!.

Pues bien, en esta lección orienta sobre la historia del descubrimiento de la “subjetividad”, es decir, de la conciencia del hombre sobre sí mismo, de la intimidad como algo define al hombre y le da peso específico al margen del “cosmos” y de todo lo que le aliena frustrando de alguna manera el desarrollo primario de sus esencias racionales; el propio “yo” en contraste con lo demás. Hace apuntes y saca conclusiones, de las que apunto solamente dos o tres.

- “El descubrimiento decisivo de la conciencia, de la subjetividad, del yo no acaba de lograrse hasta Descartes” en su célebre axioma del “Cogito, ergo sum” La conciencia de pensar es la premisa y la razón vital del existir-

-En raíz, el descubrimiento de la conciencia es obra del cristianismo, en superación del pensamiento esotérico greco-romano. De “divina aventura” califica Ortega el descubrimiento de la intimidad, de la conciencia y de la subjetividad por Descartes pero llevando a plenitud de desarrollo lo que está en la esencia del cristianismo y que tiene su primer envite en el genio de San Agustín -ya parcialmente moderno en el s. IV- en varias de sus obras, especialmente en las Confesiones y en ideas tan intimistas y de tanta introspección como esta, que cita la lección: “Noli foras ire; in te ipsum reddi in interiori homine habitat veritas” (“no te alienes, yéndote de ti; vuélvete hacia tu interior porque en el interior del hombre está la verdad del mismo). Se deben al cristianismo y al “Dios cristiano” y “sólo al Dios cristiano”, como Ortega muestra, “el interés por la subjetividad, para que esta retraiga sobre sí la atención y se instañe en el primer plano”- De la tradición cristiana entera, en desarrollo paulatino de las esencias cristianas sacó Descartes y llevó a plenitud ese punto de modernidad que es parte de la revolución espiritual cifrada en el evangelio y el mensaje de Jesús-

-A esto se debe la categórica frase final del capítulo: “La modernidad nace de la Cristiandad· Y para los que no entienden o no quieren entender las contribuciones positivas del cristianismo, se rubrica la frase con esta otra: “Que no se peleen la edades; que todas son hermanas y bien avenidas” (cfr. Qué es filosofía? Ed.Rev. de Occidente Madrid, 1960, pp. 171-187).

De los aportes de lucero al descubrimiento de la subjetividad, la intimidad y la conciencia, ¡ni mención!.

Y en cuanto a la libertad del hombre y su calidad en el esquema antropológico luterano, vayamos a su cordial amigo Erasmo de Rotterdam que, mucho más inteligente que él y bastante menos audaz e impulsivo, le discutió muchas de sus teorías y, en contrato, esta de la libertad del hombre. Baste decir a este respecto, que, cuando Lutero se soltó el pelo con su obra “De servo arbitrio” –el “albedrío sirvil o esclavo”, a Erasmo le faltó tiempo para desmentirle por medio de su obra correlativa titulada “De libero arbitrio” – del “albedrío libre”. Porque si el de Lutero creaba y mostraba con su libro el sentir de su disidencia, Erasmo recordaba con el suyo una de las esencias del cristianismo de verdad. El cristianismo defiende la libertad del hombre y se encara con los Freud y semejantes que la rechazan o niegan.

Puede estar condicionado el ejercicio de la libertad en los hombres –nadie lo puede dudar y ello ha de ser tenido en cuenta a la hora de valorar sus quereres y decisiones. Y, si bien aciérta el que bien distingue, una cosa es la libertad total, una distinta los condicionamientos de la libertad, y otra diferente lo que determina, fuerza o mata la libertad.

Lutero, amigos, no fue un paladín de la libertad del hombre, ni mucho menos. Quien haya mirado, aunque sea por el forro, su teología de la libertad lko puede deducir sin mucho esfuerzo. Su principio de la “fe sin obras” para salvarse lo “pone a huevo” como suele decirse en castizo hablar.

Un canto a la subjetividad y a la conciencia del hombre merece la pena entonarlo en cualquier circunstancia o sazón. Mis reflexiones de h
oy sólo pretenden un tributo a la vendad en unos tiempos en que la verdad siempre se ve compensada en sus derechos por el acoso que se le hace desde la propaganda en unos casos y seguramente también por la ignorancia en otros.

Puede que mis reflexiones de hoy respondan también o sea expresión de “mi verdad”. Puede ser. Pero, ,si he dado las razones de mi creencia, cumplo con ponerlas a la disposición de mis amigos y de su derecho a pensarlas y sobre todo valorarlas con la obra de una sana crítica. Que a quien da lo que tiene no no hay derecho a pedirle mas.




                                  SANTIAGO PANIZO ORALLO  Vía el blog CON MI LUPA

¿MIQUEL ICETA 'PRESIDENT'?

El líder del PSC ha ampliado su espacio y aspirará a presidente si el independentismo pierde la mayoría


El candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat, Miquel Iceta. (EFE)

En las últimas semanas ha sorprendido la irrupción con fuerza del socialista Miquel Iceta en la precampaña catalana y, todavía más, que se postule —más allá de la legítima publicidad— como el futuro 'president'. ¿Puede un partido que en el 2015 sacó el 12,2% de los votos y 16 diputados, frente al 39,5% y 62 escaños de la coalición independentista Junts pel Si (JpS), convertirse en el próximo presidente de la Generalitat?

Es cierto que el PSC, que entonces muchos creían desahuciado, ha sobrevivido, ha tenido un papel digno en la pasada legislatura y tiende al alza en las encuestas. Los sondeos le dan ahora entre 19 y 25 escaños y en el mejor de los casos —el de 'El Periódico de Cataluña'— solo un empate, tras ERC y en segunda posición, con Cs y Junts per Catalunya, la candidatura de Puigdemont impulsada por el PDeCAT (la antigua CDC).

Es pues casi imposible que el PSC gane las elecciones pero tampoco se puede descartar que con determinados resultados —nada imposibles— Iceta tenga opciones. Por tres razones principales. Primera, su proyecto tiene sintonía de fondo en la sociedad catalana. Segunda, es el candidato socialista a la Generalitat con más personalidad y transversalidad excepto Pasqual Maragall, el alcalde de los JJOO del 92. Tercera, el resultado electoral puede crear unas matemáticas parlamentarias que le favorezcan.

Cataluña no está tan polarizada como parece y la demanda de una tercera vía es alta

El independentismo, con su reiterada demanda de un referéndum binario —sí o no a la independencia— ha dividido a la sociedad catalana en dos mitades. La última encuesta del CEO, el CIS de la Generalitat, decía que en octubre —tras la conmoción producida por el fallido referéndum— el 48,7%, contra el 43,6%, quería la independencia. Pero cuatro meses antes el resultado era el inverso. El 49,4% estaba contra la independencia y el 41,1% a favor.

Iceta argumenta que de la polarización en estos dos bloques, prácticamente empatados, no puede salir un proyecto positivo de país. Insiste en que no quiere una mitad de Cataluña muy satisfecha y otra mitad muy frustrada, sino una Cataluña en la que una gran mayoría, más de dos terceras partes, se encuentre razonablemente cómoda.

Y lo ocurrido rema en esa dirección. El independentismo fracasó el 26 de octubre al proclamar una independencia que no duró ni 24 horas, que no tuvo ningún reconocimiento internacional y recibió la censura de la UE, y que con el traslado de las sedes de los bancos y de muchas empresas se convirtió en una amenaza para el futuro económico.


Campaña de Junts per Catalunya. (EFE)
Campaña de Junts per Catalunya. (EFE)

Quizás por eso ahora, por encima —o por debajo— de la independencia o del mantenimiento en España, las encuestas detectan el deseo de una solución pactada. La de 'El País' del pasado domingo 26 decía que el 71% desearía que la salida del conflicto fuera un intento de acuerdo con España mientras que los que apuestan por la independencia serían solo el 24%.

Según la de 'El Periódico' del 23 de octubre, el 60% ya creía entonces que el 'procés' había conllevado más prejuicios que beneficios frente al 27% que pensaba lo contrario. Y en la del ABC del domingo 19 queda claro que nada menos que el 81% de los catalanes considera que, tras las elecciones, lo más conveniente sería negociar una reforma de la Constitución. Por el contrario, centrarlo todo en la formación de un bloque constitucionalista (PP, Cs y PSC) tiene solo el apoyo de un 35% y la oposición del 46%.

De estas encuestas y de otras anteriores se deduce la existencia de una amplia mayoría (de dos tercios o incluso superior), bastante silenciada por los 'agitprop' independentistas e inmovilistas, que verían bien, con mayor o menor entusiasmo, un pacto con España que diera a Cataluña más autogobierno. Demostrado que, pese a su gran fuerza y capacidad de movilización, el independentismo ha fracasado sería hora de enterrar la épica y buscar un arreglo razonable. Y esta es la posición que ha mantenido el PSC —con pocas variaciones— a lo largo de los años.

Iceta es un político con personalidad y con su pacto con los democristianos ha ganado transversalidad

El PSC tuvo sus mejores resultados en las elecciones catalanas en 1999 y 2003 cuando su candidato fue Pasqual Maragall, un hombre que por su fuerte personalidad y por su carrera —fue el alcalde de la Barcelona de los JJOO del 92— trascendía las fronteras tradicionales socialistas. Tenía transversalidad y recogía votos de gente que en las elecciones catalanas normalmente no votaba socialista. Antes de Maragall y después —con Joan Reventós, Raimon Obiols, Quim Nadal, José Montilla y Pere Navarro— el candidato socialista quedó limitado al espacio político propio, más amplio o más estrecho en función del momento.

Iceta no es Maragall. Ni de lejos. Pero tiene algunos rasgos —a veces incluso contrarios— que le dan una fuerte personalidad que le permite aspirar a conseguir el voto de electores no socialistas.De los candidatos que se presentan es el que tiene más experiencia en el parlamento catalán y en la política española y su papel en la última legislatura le ha dimensionado mucho, ya que advirtió reiteradamente que la apuesta separatista por romper el marco constitucional y el choque de trenes sería un fracaso. E intentó, hasta el último momento —incluso tras la aprobación de las leyes de ruptura el 6 y 7 de septiembre— en una línea paralela a Santi Vila y con Soraya Sáenz de Santamaria, Pedro Sánchez y Urkullu que Puigdemont convocara elecciones para evitar el 155.

Y con su pacto con los democristianos de Unió Democratica ha logrado mucha transversalidad. Lleva de número tres a Ramón Espadaler que fue Conseller de Jordi Pujol y Artur Mas antes de que CDC abrazara el independentismo, lo que le da, además, certificado de centrismo. Y este centrismo sale reforzado por la coincidencia con muchos dirigentes empresariales en advertir que la apuesta independentista liquidaría la seguridad jurídica y tendría consecuencias graves para la economía.

Así, no es extraño que gente del centro moderado y del empresariado afirmen que, por primera vez en su vida, van a votar a un socialista. En un acto de la plataforma Portas Obertas del Catalanisme que preside el notario Mario Romeo, quien habló con mas entusiasmo de la candidatura de Iceta fue el abogado Josép López de Lerma, durante seis legislaturas el cabeza de lista de CDC por la provincia de Girona, vicepresidente del Congreso de los Diputados y portavoz de CiU los dos últimos años de la primera legislatura de Aznar.


Iceta, junto a Òscar Ordeig, candidato por Lleida, y Ramón Espadaler número tres por Barcelona. (EFE)
Iceta, junto a Òscar Ordeig, candidato por Lleida, y Ramón Espadaler número tres por Barcelona. (EFE)

Y esta personalidad que le hace aparecer al mismo tiempo como el candidato socialista y el de una parte del centro y del 'seny' catalán está teniendo su traducción en las encuestas. La de 'El Periódico' preguntaba por el político que los catalanes preferirían como presidente de la Generalitat y Miquel Iceta, con el 15,6%, quedaba en segunda posición, solo detrás de Puigdemont (30,8%) que tiene mucho tirón entre los independentistas, pero por delante del propio Oriol Junqeras, el líder de ERC, 13,1% de preferencias, y de Inés Arrimadas (12,4%) y Xavier Domenech de los comunes (6%).
En unas elecciones que siempre —desde Jordi Pujol a Maragall y Artur Mas— la fuerte personalidad del candidato ganador ha sido un factor importante, que Iceta, que hasta su elección como primer secretario del PSC en el 2014 era un desconocido para muchos ciudadanos, haya escalado hasta esta posición es relevante.

Por otra parte, Iceta no solo atrae al centro o al catalanismo. En su lista lleva al primer fiscal anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, que fue candidato de Podemos en las últimas elecciones europeas y en un manifiesto a su favor han firmado personalidades tan diversas como el inspector de trabajo Juan Ignació Marín que fue dirigente del metal de CCOO, el escritor Eduardo Mendoza, quizás la primera pluma de la literatura castellana en Cataluña, Alex Ramos, vicepresidente de Sociedad Civil Catalana, la organizadora de las grandes manifestaciones contrarias a la independencia en los últimos meses, y el notario Juan José López Burniol, vicepresidente del Círculo de Economía y de la Fundación La Caixa.

Iceta se está demostrando un buen alumno de Maragall, con el que nunca tuvo muy buenas relaciones, en la búsqueda de la transversalidad y el interclasismo.

El resultado electoral puede ser un 'sudoku' complicado y no cabe descartar su repetición

Pero todo lo anterior es poco relevante si los resultados no le dan una oportunidad. Y gestionar el resultado de las elecciones catalanas del 21-D con siete partidos en liza —cifra que es un desafió para la estabilidad de un país tan serio como Alemania— puede ser todavía más complicado que aquel sobre la financiación autonómica que asustaba a Pedro Solbes.

Si las tres listas independentistas, que en el parlamento disuelto tenían 72 diputados, conservan la mayoría absoluta (68 escaños) no hay ninguna duda: el presidente será un independentista aunque a la ya difícil negociación con la CUP, que en el 2015 forzaron la retirada de Artur Mas, se le sumarán ahora las malas relaciones entre ERC y la lista de Puigdemont. Pero, al final, habrá un presidente independentista: Puigdemont, Oriol Jonqueras, Marta Rovira o un cuarto en discordia.
Pero los separatistas pueden perder la mayoría. Un estudio de algunas de las últimas encuestas les da una media del 45,4% de los votos y justo 68 diputados. O sea que la pueden mantener o perder.

Si la pierden, la construcción de una mayoría alternativa será difícil. Con un 44,4% de votos constitucionalistas de media —solo un 1% inferior al de los independentistas— los diputados constitucionalistas serían solo 59. Porque los comunes tendrían 9 escaños que les daría su 7,9% de voto de media y porque los constitucionalistas tienen más fuerza en la provincia de Barcelona, donde sacar un diputado requiere más votos que en las provincias de Girona y Lleida, en las que gana el secesionismo (culpa de la ley electoral española). Por eso, que los tres partidos constitucionalistas lograran la mayoría absoluta pasando de sus 52 diputados actuales, o de los 59 que les da la media de encuestas referidas, a 68 parece imposible. Si se diera esa circunstancia —que ninguna casa de encuestas vaticina y ningún analista serio cree posible— entonces sería presidente el candidato de la lista constitucionalista más votada. E Inés Arrimadas tendría ventaja sobre Miquel Iceta.


El diputado de En Comú Podem, Xavier Domènech. (EFE)
El diputado de En Comú Podem, Xavier Domènech. (EFE)

Pero si no hay mayoría independentista ni constitucionalista —hipótesis muy probable— el desenlace es muy complejo. Cabe la posibilidad nada despreciable de que los comunes pacten con los separatistas y salga un presidente independentista que modere planteamientos. El componente de protesta de los comunes (patente en las posiciones de Ada Colau contra el 155) les podría arrastrar a esta decisión. Pero hay obstáculos. El primero es que sería inclinarse por quienes, tras haber fracasado en el 'procés', habrían perdido las elecciones y bajado un mínimo de cinco diputados (de 72 a 67). Además la presión de Pablo Iglesias iría en sentido contrario porque si Podemos aparece como responsable —aunque sea vía comunes— de que en Cataluña el independentismo siga mandando, sus expectativas en España se pueden hundir. Y el cabeza de la lista de los comunes, Xavier Domènech, es un político pragmático y no independentista.

Pero lograr un acuerdo de los diputados de Podemos, el PP, Cs y el PSC para votar a un candidato será muy difícil. Y en esta hipótesis, sin pacto entre estos cuatro grupos, hay un alta probabilidad de que —salvo milagro— haya nuevas elecciones. Los comunes tendrían la llave. Es impensable que voten para presidente a García Albiol o a alguien del PPC porque tendría mas costes para ellos que votar a un independentista. Y casi lo mismo cabe decir de Inés Arrimadas.


El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)

Queda la opción de Iceta. Puede tener el voto del PPC porque Rajoy necesita que la estabilidad vuelva a Cataluña, tanto para garantizar que la economía no se estropee como para que el PNV le pueda votar los presupuestos. Cs difícilmente podría asumir la responsabilidad de que se tuvieran que repetir elecciones, o de que al final hubiera un presidente independentista porque se negaban a votar a Iceta. Aunque Arrimadas tuviera algún diputado más. Queda pues que Iceta, que en privado confiesa "haber nacido para pactar", lograra los votos de los comunes sin perder —casi un milagro— los del PP y Cs.

¿Qué puede ofrecer Iceta? Asociar de alguna forma a los comunes a la gobernación de una Comunidad Autónoma relevante, intentar abrir la reforma de la Constitución, medidas sociales y tener en cuenta a los comunes —junto a Cs y el PP— en la selección del 'Conseller Primer' que Iceta piensa nombrar para poderse dedicar a la negociación con Madrid, a la recuperación de la imagen de Cataluña y Barcelona como territorio y capital atractivos para las empresas, y para cerrar la división entre catalanes. También la incorporación a su gobierno de independientes próximos a los comunes, a Cs e incluso al PPC.

Ni que decir tiene que un gobierno de Iceta en minoría sería un ejercicio de alto riesgo y con una alta posibilidad de fracaso. Irrebatible. Lo que pasa es que ese riesgo puede ser más atractivo que encontrarse de nuevo con un presidente independentista o que seguir con unos meses mas de inestabilidad por la repetición de elecciones. Como pasó en España en el 2016.


                                                                                  JOAN TAPIA   Vía EL CONFIDENCIAL

¡LA VIDA ES UN SUEÑO!

"El hábito en el vicio adormece la conciencia, por lo que uno ya no siente ni siquiera remordimiento; cree estar muy bien y no se percata de que está muriendo espiritualmente."


Raniero Cantalamessa

Marcos 13,33-37

Este modo de hablar de Jesús sobreentiende una visión bien precisa del mundo: el tiempo presente es como una larga noche; la vida que llevamos se parece a un sueño; la actividad frenética que en ella desarrollamos es, en realidad, un soñar. Un escritor español del siglo XVII, Calderón de la Barca, escribió un famoso drama sobre el tema: La vida es sueño. 

Del sueño nuestra vida refleja sobre todo la brevedad. El sueño ocurre fuera del tiempo. En el sueño las cosas no duran como en la realidad. Situaciones que requerirían días y semanas, en el sueño suceden en pocos minutos. Es una imagen de nuestra vida: llegados a la vejez, se mira atrás y se tiene la impresión de que todo no ha sido más que un soplo.

Otra característica del sueño es la irrealidad o vanidad. Uno puede soñar que está en un banquete y come y bebe hasta la saciedad; se despierta y se vuelve a tener hambre. Un pobre, una noche, sueña que se ha hecho rico: exulta en el sueño, se pavonea, hasta desprecia a su propio padre, fingiendo no reconocerle, pero se despierta y ¡se encuentra nuevamente pobre como era antes! Así sucede también cuando se sale del sueño de esta vida. Uno ha sido aquí abajo ricachón, pero he aquí que muere y se ve exactamente en la situación de aquel pobre que se despierta tras haber soñado que era rico. ¿Qué le queda de todas sus riquezas si no las ha empleado bien? Las manos vacías.

Hay una característica del sueño que no se aplica a la vida, la ausencia de responsabilidad. Puedes haber matado o robado en sueños; te despiertas y no hay rastro de culpa; tu certificado de antecedentes penales está sin mancha. No así en la vida; bien lo sabemos. Lo que uno hace en la vida deja huella, ¡y qué huella! Está escrito de hecho que «Dios dará a cada cual según sus obras» (Romanos 2,6).

En el plano físico hay sustancias que «inducen» y ayudan a conciliar el sueño; se llaman somníferos y son bien conocidos por una generación como la nuestra, enferma de insomnio. También en el plano moral existe un terrible somnífero. Se llama hábito. El hábito es como un vampiro. El vampiro -al menos según cuanto se cree- ataca a las personas que duermen y, mientras les chupa la sangre, a la vez les inyecta una sustancia soporífera que hace experimentar aún más dulce el dormir, de modo que el desafortunado se hunde cada vez más en el sueño y el vampiro le puede chupar toda la sangre que quiera. También el hábito en el vicio adormece la conciencia, por lo que uno ya no siente ni siquiera remordimiento; cree estar muy bien y no se percata de que está muriendo espiritualmente.

La única salvación, cuando este «vampiro» se te ha pegado encima, es que llegue algo de improviso para despertarte del sueño. Esto es lo que se determina a hacer con nosotros la palabra de Dios con esos gritos de despertar que nos hace oír tan frecuentemente en Adviento: «¡Velad!». Concluimos con una palabra de Jesús que nos abre el corazón a la confianza y a la esperanza: «Dichosos los siervos que el señor al venir encuentre despiertos; yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá» (Lucas 12,37).


                                                      RANIERO CANTALAMESSA  Vía RELIGIÓN en LIBERTAD

Más de 40 millones de personas son víctimas de esclavitud en 48 países


Casi 25 millones están sometidas a trabajo forzoso; mientras que 15 millones sufren un matrimonio obligado. El 71% del total de las víctimas son mujeres o niñas


La esclavitud moderna incluye el trabajo forzoso, el matrimonio forzoso y la trata de personas, entre otros conceptos - AFP


La venta de seres humanos en Libia ha provocado un escándalo internacional y ha removido conciencias al ver cómo la esclavitud emergía a pocos kilómetros del considerado primer mundo. Una esclavitud reconocible pues se acerca a la imagen de la practicada en siglos anteriores: la venta de personas a cambio de dinero. La esclavitud no es algo que haya desaparecido en el siglo XXI. En todo caso ha cambiado su definición.

Si la revelación realizada por la CNN sobre la venta de inmigrantes en Libia ha producido un eco mundial, entre dirigentes, organismos internacionales y medios de comunicación, no produjo el mismo efecto el último informe sobre las cifras de la esclavitud moderna, conocidas hace un par de meses y que la sitúa en la ignominiosa cifra de 40,3 millones de personas.

Sí, más de cuarenta millones de seres humanos son víctimas de la esclavitud, según el estudio impulsado por la Organización Mundial del Trabajo (OIT) y la Fundación Walk Free, en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que ha recogido datos de 48 países (en algunos no ha sido posible acceder a la información).

El informe enmarca dentro de la denominación de esclavitud moderna todas aquellas situaciones «de explotación que una persona no puede rechazar o abandonar debido a amenazas, violencia, coacción, engaños y/o abuso de poder». E incluye en ella a las víctimas del trabajo forzoso, la servidumbre por deudas, el matrimonio forzoso, la trata de personas... El estudio está enfocado prioritariamente en dos de ellos: el trabajo forzoso y el matrimonio forzoso. «En cualquier día del año 2016 es probable que haya más de 40 millones de hombres, mujeres y niños obligados a trabajar contra su voluntad bajo amenazas, o viviendo en un matrimonio forzoso al que no habían prestado consentimiento». Esto es, el año pasado 5,4 de cada 1.000 personas de todo el mundo eran víctimas de esclavitud moderna. Por géneros: un 71% de las víctimas serían mujeres o niñas; y por edades, el 25% serían menores.

De esa cifra global, 24,9 millones de personas estarían sometidas al trabajo forzoso (16 millones corresponden a la economía privada); y 15,4 millones sufrirían un matrimonio forzoso (el 44% antes de los 15 años). La mayor incidencia tendría lugar en África, seguida de la regiones de Asia y el Pacífico.

Según el Convenio firmado en Ginebra sobre el trabajo forzoso, aprobado por la OIT en junio de 1930 y que entró en vigor dos años después, se designa como tal «todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente».

Fuente de ingresos ilegales


El trabajo forzoso supone una fuente de ingresos muy importante para la economía privada. Según cifras de la OIT, en 2012 las ganancias ilegales procedentes del trabajo forzoso (entonces se contabilizó en 21 millones de víctimas) ascendía a 150.000 millones de dólares. Esta cifra demuestra que el convenio de 1930 ha sido respetado de manera desigual en los diferentes puntos del planeta, provocando el desplazamiento de los centros de producción.

Mientras en Europa se han endurecido las leyes que castigan a quien infringe la normativa; hay otras regiones donde apenas se ha implementado, como la de Asia-Pacífico, la más extensa y populosa del mundo y también la que reúne al mayor número de esclavos modernos: 30.435.300 personas, lo que supone el 66,4% del total. Víctimas que se ven obligadas a trabajar en sectores de la construcción, el servicio doméstico, la agricultura y el textil. En este apartado se incluye también a los niños soldados reclutados por los talibanes en Afganistán.

130 millones de niñas


En estos 30 millones se tienen en cuenta además a las víctimas de matrimonios forzosos, que afecta principalmente a menores y que es práctica frecuente en países como India, Bangladés, Nepal, Pakistán e Indonesia. Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), de no frenarse esta tendencia, 130 millones de niñas habrán sido obligadas a casarse en el sur de Asia antes de alcanzar el año 2030.

Es en esta región donde se encuentra el país que encabeza el ránking de países con mayor número de esclavos modernos, la India, con 18.354.700 de personas; seguida por China (3,3 millones), Pakistán (2,1 millones), Bangladés (1,5 millones) y Corea del Norte (1,1 millones). El gobierno de este último país, que criminaliza la economía de mercado, utiliza sin embargo a sus emigrantes para enriquecerse con la ganancia de sus trabajo en otros países, como China, Rusia, Angola, Camboya, Etiopía, Malasia o Qatar. Según la información recogida por varias ONG, el trabajo forzoso generaría a las arcas de Kim Jong-un 2.300 millones de dólares al año, frente a los entre 120 y 150 dólares que recibiría cada trabajador al mes, tras sufrir jornadas de hasta 20 horas de trabajo.
Los matrimonios forzosos es una práctica habitual en Pakistán y en la India, entre otros países
Los matrimonios forzosos es una práctica habitual en Pakistán y en la India, entre otros países-REUTERS
La segunda región más afectada por la esclavitud es el África subsahariana, con 6.245.800 personas, que representa el 13,6% del total. Aquí la lista la encabeza Nigeria (875.500 personas), seguida de la República Democrática del Congo (873.100) y Sudán (454.700).

Además del trabajo forzoso, el informe denuncia la violencia sexual y la explotación infantil. Así, se ha demostrado la práctica sistemática de violación de mujeres y chicas en los campos de refugiados en Sudán del Sur, como forma de pago a los soldados. Mientras que en Ghana se estima que trabajan obligados 21.000 menores en el sector de la pesca. En el resto de la región, muchos menores varones son reclutados a la fuerza como milicianos, por parte de los talibanes; en tanto las niñas son obligadas a realizar trabajos domésticos o sufren explotación sexual.

Le siguen en porcentaje de población que sufre esclavitud la región de Oriente Próximo y el Norte de África, con un 6,4%, en la que destacan países como Egipto, Irán y Qatar; la región de Rusia y Asia Central, con un 6,1%, y en los que encabezan la lista Uzbekistán, Rusia y Ucrania. Tampoco se libran de esta lacra las dos Américas (norte y sur), a las que les corresponden un 4,7%. El país con mayor número de esclavos en estos dos continentes es México, seguido de Colombia, Perú y Venezuela.

Refugiados y mafias


Cierra el ránking Europa, con un 2,7%, que se traduce en 1.243.000 personas víctimas de la esclavitud. El informe subraya como causa el incremento de la llegada de refugiados al Viejo Continente, huyendo de la pobreza y de las zonas de guerra (Siria, Irak, Afganistán). Una población migratoria muy vulnerable que cae en las redes de mafias criminales que se enriquecen con el tráfico de personas (80% de ellas son mujeres o niñas). Turquía es el país europeo con mayor número de víctimas, con 480.300 personas; seguido de Polonia, donde la comunidad más afectada en lo que se refiere a trabajo forzoso es la vietnamita, con jornadas de 12 a 13 horas, seis días a la semana. También hay que destacar el incremento de matrimonios forzosos en Europa, consecuencia de las migraciones y del multiculturalismo.

Entre los países que menos esclavitud moderna tienen se encuentran, entre otros, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Irlanda, Noruega, Suiza, Austria, Suecia, Bélgica, Canadá, Alemania, Francia, Inglaterra y España.