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martes, 7 de julio de 2015

¿POR QUÉ SE REBELAN LOS ESCLAVOS EUROPEOS?





En la antigua Grecia, hace dos mil años, los ciudadanos libres que no pagaban su deuda pasaban a ser esclavos de su acreedor; pero cuando posteriormente la abonaban entonces volvían a recuperar su libertad y dejaban de ser esclavos.

Yo no sé si los griegos de hoy, que tienen buena memoria histórica, habrán tenido en cuenta o no dicho dato al votar en su referéndum. Lo que sí estoy seguro es de que no quieren convertirse en esclavos de la Troika, y por ello han votado No más del 61 %.

En efecto ahora, dos mil años más tarde, sigue existiendo la esclavitud personal por deudas. Y una esclavitud peor que la de hace dos mil años; ya que la actual no depende de la voluntad del ciudadano ni para contraerla ni para amortizarla, pues son los políticos gobernantes los que nos endeudan sin consultarnos; pero seremos nosotros, nuestros hijos y, tal vez, nuestros nietos los que pagaremos las deudas que los políticos despilfarradores e irresponsables contraen hoy.

Y yo, que soy economista, digo esto con conocimiento de causa. Como España debe actualmente más del 98 % de su PIB, concretamente 1.058.818 millones de euros (en términos Protocolo de Déficit Excesivo), lo que en realidad es mucho más -como total de pasivos netos en circulación emitidos por las administraciones públicas según el Banco de España- pues asciende a 1.434.829 millones de euros (un 141 % del PIB), resulta que entonces cada uno de los españoles debemos 22.822 euros (en términos PDE) o, mejor dicho, debemos realmente 30.104 euros; o sea, que estamos hipotecados hasta las cejas, pero sin comerlo ni beberlo, gracias a los políticos.

Y, por las reglas establecidas por los acreedores (obviamente no adoptadas democráticamente y, tal vez, injustas al ser establecidas unilateralmente por la parte contratante dominante), yo y tú, ciudadanos de a pie, hemos de pagar dichas deudas. Pero si el Estado no puede pagarlas con nuestros impuestos, entonces -¡ventajas de ser europeos de la Unión Europea!- la Troika vendrá y nos rescatará, como ha hecho con Grecia. Eso sí, con un previo acuerdo del Eurogrupo redactado conforme a unas reglas establecidas según un guión impuesto por algunos burócratas servidores de intereses no siempre transparentes.

En todo caso, el verdadero problema es que cuando gobiernan políticos derrochones y egoístas, como los últimos presidentes de gobierno de Grecia: Karamanlis, Papandreu, Papademos y Samarás, entonces el volumen de la deuda se dispara hacia arriba y por mucho que quieran los griegos, sus hijos y sus nietos, nunca podrán pagar tan gigantesca deuda, como ha dicho el Fondo Monetario Internacional, a pesar de que los griegos de hoy se hayan convertido ya en una especie de esclavos contribuyentes a los que el Estado les quita la mayor parte de sus ingresos. Si en España nuestro macroEstado nos roba la mitad de los que ganamos, en Grecia se expolia a los contribuyentes con dos terceras partes de sus rentas y remuneraciones. ¡Todo sea por y para la Deuda Pública!.

Y ahora, tras el No de los griegos en su referéndum, tras la rebelión de los esclavos paganinis, sus gobernantes irán a ver al Eurogrupo y a sus acreedores y, no sé si de rodillas o no, pues no conozco bien las reglas, pedirán un gran porcentaje de quita del volumen de la deuda pública griega y un largo periodo de carencia y un prolongado plazo de amortización del principal. Entonces sus amos acreedores, que viven de sus esclavos y quieren que estos pervivan avasallados en esta esclavitud contribuyente, les darán una salida soportable para los gobernantes griegos, pero expoliadora para los esclavizados griegos. Por supuesto, les dirán a estos hambrientos rebeldes que lo hacen por solidaridad, para lo que han tenido que flexibilizar unas reglas que son sagradas en el mundo financiero dominante.

En realidad, esta solución no libera, pues solo aminora la intensidad de la esclavitud contribuyente de los griegos; pero, más adelante, sus gobernantes seguirán endeudando de nuevo a sus súbditos, hasta que vuelvan los esclavos a rebelarse contra sus políticos manirrotos y endeudadores; y entonces sí que aplicarán la verdadera solución: obligarán a sus gobernantes a responder también con su patrimonio personal de las deudas que asuman las administraciones públicas que presidan (aunque sea solo pagando un 1 % de la prima única de un seguro que afiance el reembolso del crédito que haya contratado el responsable principal de una administración pública).

¡Menos mal que España no es Grecia!. Ciertamente, es así; pero lo malo es que el comportamiento de los gobernantes españoles se parece cada vez más al de los anteriores gobernantes griegos. En efecto en 2007, antes de que comenzara la crisis, nuestra deuda pública en términos PDE era de 383.798 millones de euros (el 35,50 % del PIB); pero actualmente la deuda pública de España se ha triplicado y se sitúa en el entorno del 100 % del PIB, gracias a los despilfarradores gobiernos de Rodríguez Zapatero y de Rajoy, obstinados en financiar clientelarmente a unas ruinosas Autonomías insostenibles económicamente.

España no es Grecia...¡todavía!. Pero vamos camino de serlo, más pronto que tarde. De momento, y a pesar de no haber sido rescatados por la Troika, el gobierno de Rajoy nos ha acostumbrado ya a portarnos como esclavos contribuyentes, para que cuando tengamos que serlo necesariamente, acabemos por rebelarnos democráticamente como los griegos, le guste o no al futuro gobierno populista sucesor del popular que nos desgobierna.


                                                                                                        JOAQUÍN  JAVALOYS.

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