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lunes, 17 de agosto de 2015

DESPUÉS DE CHINA, ESTADOS UNIDOS

Estados Unidos a lo largo de 2015 está creciendo menos de la mitad de lo estimado por bancos de inversión e instituciones públicas y privadas de distinto pelaje. La tasa de crecimiento promedio en lo que llevamos de año, introduciendo las estimaciones del modelo GDPNow forecasting de la FED de Atlanta para el tercer trimestre, ronda el 1,2% interanual, muy inferior al 2,5%-3,0% estimado por el consenso de mercado a principios de año. En nuestro análisis, desde un punto de vista estructural, los principales riesgos para la economía global venían, y vienen, de dos áreas olvidadas por la inmensa mayoría de los economistas en sus respectivos análisis de “stress test”: China y Estados Unidos.
La estrategia china de devaluar y exportar deflación pondrá de nuevo encima de la mesa los problemas subyacentes de la actual crisis sistémica
El riesgo de una devaluación de la divisa china, como reacción a los problemas de la economía asiática -burbujas y dificultad de cambio de modelo– ya se ha activado. Como ya detallamos en nuestro último blog, la estrategia china de devaluar y exportar deflación pondrá de nuevo encima de la mesa los problemas subyacentes de la actual crisis sistémica, que simplemente se habían escondido por obra y gracia de los bancos centrales. Por un lado, la brutal acumulación de deuda de occidente. Por otro, la tremenda fragilidad del sistema bancario occidental, especialmente el europeo. Si las devaluaciones chinas, en un entorno de mercados financieros de riesgo sobrevalorados, suponen el inicio de un ciclo secular de aversión al riesgo, se activará lo que en su momento denominamos la Segunda Fase de la Gran Recesión.
El principal riesgo endógeno: el dólar
Tras el estallido de la actual crisis sistémica en 2008, se deberían haber fijado una serie de prioridades estratégicas que determinaran la arquitectura futura de la gobernanza mundial mientras que a la vez se saneaban los sectores peligrosos del actual sistema. Se trataba de construir el futuro mientras desarmábamos las bombas del pasado. Se necesitaba reordenar el sistema monetario internacional sobre la economía real, desinflando la economía financiera mediante la reducción del actual tamaño artificial del sistema bancario. Además de intervenir el sistema bancario y reestructurar la deuda de Occidente era necesaria una nueva divisa reserva mundial, y poner bajo control público la totalidad de establecimientos financieros mundiales. Pero no se ha hecho casi nada de esto en casi ninguna dirección. Tristemente llegaremos al mismo punto pero de manera descontrolada, desordenada.
El principal riesgo endógeno es que Estados Unidos pierda lo que en su momento Giscard d'Estaing denominó como el privilegio exorbitante conferido por la posición del dólar como principal moneda reserva del mundo
El principal riesgo endógeno, dentro de una salida desordenada, es que Estados Unidos pierda lo que en su momento el otrora presidente de la República francesa Giscard d'Estaing denominó como el privilegio exorbitante conferido por la posición del dólar como principal moneda reserva del mundo. A través de dicho privilegio especial Estados Unidos se ha permitido el lujo de seguir implementando políticas fiscales y monetarias expansivas, manteniendo un tremendo déficit de ahorro interno, es decir, déficits crónicos persistentes en su cuenta corriente, dependiendo en última instancia de los inversores extranjeros para su financiación. Si tal privilegio desaparece, Estados Unidos no podrá financiar su elevado stock de deuda (más de 60 billones de dólares).
Este riesgo endógeno hay que encuadrarlo en un contexto donde los datos económicos y financieros muestran una parálisis del ciclo de inversiones productivas en occidente; y la inefectividad de la política monetaria global, incapaz de generar rentas, mientras activa burbujas de activos de riesgo por doquier. Y todo ello regado con más deuda, impagable, insostenible. En realidad, ya conocen nuestra tesis, las élites protegieron su riqueza, haciendo más vulnerable al resto de la ciudadanía.
Estados Unidos, de burbuja en burbuja
La economía de los Estados Unidos ha experimentado una oleada de burbujas desde 1998. Estas burbujas son eventos relacionados. Cada burbuja conduce a una crisis, y esta crisis sienta las bases para la próxima burbuja. La respuesta a la crisis y colapso del período 2007-2009 fue doble: una a través de la política fiscal, y otra vía política monetaria. Gran parte de la mejora en los Estados Unidos de finales de 2010 se debió, en primer lugar, a los estímulos fiscales estadounidenses implementadas a partir de 2010, frente a los duros ajustes fiscales de otros países occidentales, y, por otro, a la política monetaria de la Reserva Federal (FED), que permitió generar una inflación de activos a través de la expansión cuantitativa (QE), pero no un incremento en la renta real.
La deuda total de los Estados Unidos supera los 60 billones de dólares, y es impagable
Sin embargo, hay al menos dos factores que impiden una nueva huida hacia adelante. Por un lado el rápido crecimiento de la deuda pública, que se une a la brutal deuda privada. La deuda total de los Estados Unidos supera los 60 billones de dólares, y es impagable. Por otro lado, el segundo factor adicional que impide un crecimiento sostenible en el tiempo es la sobrevaloración en términos absolutos y relativos de los mercados bursátiles estadounidenses. En el momento actual, tras el pinchazo de la bolsa china, son los mercados más caros del mundo.
La reversión a la media tanto en el ahorro del gobierno y de las familias norteamericanas, como de las distintas métricas de valoración de los distintos activos de riesgo supondrá un crecimiento negativo del PIB de los Estados Unidos. Entonces la economía global entrará en la Segunda Fase de la Gran Recesión. Esperemos que entonces sí se fijen las prioridades estratégicas que determinen la arquitectura futura de la gobernanza mundial.
          
                                                                              JUAN LABORDA   Vía VOZ POPULI


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