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viernes, 13 de noviembre de 2020

Terrorismo islámico, feminismo polaco, antisistema chilenos, memoria histórica y Macron

Menuda mezcla la del título. Nada tiene que ver con nada. ¿O acaso se trata de buscar coincidencias forzadas, artificiales? Claro que no existe tal propósito. Se trata de resaltar una coincidencia entre todos aquellos hechos realmente dispares: la Iglesia, mejor dicho, el ataque a la Iglesia.

 

El terrorismo islámico para castigar la blasfemia francesa ataca criminalmente a la Iglesia y asesina a católicos. Para este islam que asesina inocentes, quizá más allá de él, la Francia laicista sigue siendo cristiana. 


El ataque perpetrado en una iglesia de Niza recuerda al anterior de Saint-Étienne-du-Rouvray. Una vez más, Francia es el blanco, al ser considerada una nación cristiana, como declaraba Rémi Brague en una entrevista a Le Fígaro el 1 de noviembre: “No importa que muchos de nosotros rechacen este legado con disgusto. Así como llamamos “musulmanes” a todos aquellos que viven en o provienen de países islámicos, también ellos perciben como “cristianos” a todos aquellos que viven en países cristianos o ex cristianos."

En Polonia las feministas protestando por la jurisprudencia establecida por el Tribunal Supremo que impide el aborto a causa de malformaciones del feto, han desencadeno manifestaciones, siendo uno de sus objetivos el asalto a iglesias. ¿Por qué si la decisión es del poder judicial? 

En lugar de asaltar juzgados se atreven con las iglesias. Mas fáciles de agredir, desde luego, pero quedan fuera de la ecuación, ¿o acaso lo que se agrede físicamente no es la autoría sino la libertad de las ideas? La libertad de proclamar que el aborto está mal, es un mal. Ya nos vamos acercando a la relación trasversal que une los conceptos heterogéneos del título.

En Chile las manifestaciones contra la actual Constitución, que se sometió a referéndum, con todos los datos favorables a su derogación y la elaboración de una nueva, tuvieron un daño colateral terrible. Grupos de antisistema quemaron dos Iglesias. ¿Por qué ese odio tan violento? 

Durante la dictadura de Pinochet la Iglesia chilena fue un baluarte de defensa y protección de las personas perseguidas. ¿Tan frágil es la memoria que una parte de los chilenos ya no recuerdan el trabajo heroico de la Vicaria para los Derechos Humanos? Es igual, los hechos no importan, siempre se encuentra algún resquicio para culpar a la Iglesia y justificar los ataques, incluso cuando queman sus templos. 

¿O es que acaso en España la preciada memoria histórica de socialistas i podemistas, con la aquiescencia del PNV, lo cual ya es una barbaridad, y de JxC, olvidan la restitución moral del extermino sistemático de obispos, sacerdotes, monjas y laicos, por el simple hecho de ser católicos, nada más? Hay el caso extremo, la Federacio de Joves Cristians de Catalunya (FEJOC), una juventud católica, catalanista, que fue perseguida hasta el exterminio. 

Precisamente este 7 de Noviembre y en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, el cardenal Omella procedió a la beatificación de uno de sus mártires del joven Joan Roig Diggle de 19 años de edad, fusilado sin más delito que ser católico de la FEJOC, y como él, cientos. 

Y en estos crímenes y en la quema sistemática de templos, la destrucción del arte y el patrimonio de todos ellos, intervinieron ascendentes políticos directos o ideológicos de quienes hoy gobiernan España. 

No hay ninguna acritud, ni voluntad de enfrentamiento en este recordatorio, solo mostrar el sectarismo de quienes quieren reescribir la historia, ocultando a los asesinos y desmanes de los que ellos mismos consideran “su” bando.

Y llegamos al final de este rápido recorrido, con Macron, el sol de los liberales, una vez quemada la esfinge de su ídolo antecesor, el canadiense Trudeau. Ciertamente no hay color, el europeo es una persona mucho más sólida y seria, pero le puede el ”tic”, y a la mínima que puede prohíbe el culto en las Iglesias en nombre de la seguridad sanitaria. 

No importa que no se haya producido ni un solo caso en ellas, que las medidas, como en España, sean ejemplares. Da lo mismo, ni medidas ni limitación del aforo, ni nada. Prohibición del culto sin cerrar la Iglesia, de manera que la Francia católica, como antes la China o la España republicana, vuelve a descubrir el culto clandestino.

Ese es el común denominador de tan distintos sujetos: el ataque a la Iglesia y a los católicos.

Alegrémonos como cristianos porque cuando “os odiarán, rechazarán, os insultarán y denigrarán el nombre que lleváis… porque vuestra recompensa es grande en el cielo” (Lucas 6,26)

Sí, alegrémonos como cristianos, y organicémonos como ciudadanos para defender y promover nuestros derechos.
 
 
                                              EDITORIAL de FORUM LIBERTAS




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