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miércoles, 4 de septiembre de 2019

No hay un PP nuevo y un PP viejo

Todo el repertorio delictivo de la inmoralidad en la vida pública aparece sugerido en el auto judicial sobre el caso Púnica


Foto: Fotografía facilitada por el Partido Popular de la reunión del Comité de Dirección del partido presidido por Pablo Casado (d). (EFE)

Fotografía facilitada por el Partido Popular de la reunión del Comité de Dirección del partido presidido por Pablo Casado (d). (EFE)


No hay un PP viejo y un PP nuevo. Hay unas siglas cosidas a la corrupción organizada y las malas prácticas en la vida pública.

¿Cómo romper ese tóxico maridaje? Tal vez como en el caso de CDC, el partido de Pujol, Mas, Puigdemont y Torra. Que se rebautizó, tras un higiénico borrado en el Registro de Partidos Políticos. España Suma, por ejemplo.


Aguirre y Cifuentes fueron las máximas responsables del partido y del Gobierno desde el 'tamayazo' (2003). La Comunidad de Madrid quedó entonces políticamente expropiada por el PP. Expropiada y expoliada, de confirmarse el saqueo de fondos públicos para la financiación electoral y el embellecimiento publicitario de sus dirigentes, según reza el contundente auto del juez instructor del caso Púnica, García-Castellón.

La Comunidad de Madrid quedó políticamente expropiada por el PP tras el 'tamayazo' de 2003. Expropiada y expoliada, según el auto del juez


La actual presidenta de la CAM, Isabel Díaz Ayuso, se reclama continuadora de la obra política de ambas dirigentes, ya no 'ejecutivas', se entiende. Y ella misma ha encontrado la postura en el despacho de la Puerta del Sol después de estar en cantares por un aval impagado de su padre a Avalmadrid (dinero público para ayuda a emprendedores), que será objeto de una comisión de investigación en la Asamblea regional.

La pieza en la que aparecen imputadas Aguirre y Cifuentes, amén de otros dirigentes (algunos todavía ejecutivos), solo es una de 11. En las otras 10, las siglas a escala autonómica y municipal aparecen ligadas a casos de mordidas, recalificaciones ilegales de suelo, contratos  amañados, pagos de servicios al partido por empresas interpuestas, cajas B, etc.




Todo el repertorio delictivo de la inmoralidad en la vida pública aparece documentado por la Guardia Civil (UCO) y sugerido en el auto judicial sobre el caso Púnica: organización criminal, prevaricación, blanqueo, malversación, tráfico de influencias y falsedad en documento.

“Nos afecta porque llueve sobre mojado”, ha dicho alguien del equipo de Pablo Casado. Eso es lo malo. Que la mochila ya viene sobrecargada (Matas, Fabra, Rato, Bárcenas, Granados, López Viejo, Zaplana, González, etc.).

“Es de otra época”, dicen en Génova mientras se remiten a la presunción de inocencia, una vez más, como burladero político para hacerse de nuevas


Lo del auto judicial del instructor solo es una dosis de recuerdo que nos empuja hacia los textos regeneracionistas de Lucas Mallada (1841-1921) sobre 'Los males de la patria', cuando se refería a los negocios preparados de forma que “se falsean los compromisos adquiridos y, a expensas de los contribuyentes, se lucran más de cuatro, y más de cuatro mil, y tal vez cuatrocientos mil bribones”, desembocando en “el curioso problema de que la mitad de los españoles que goza, figura y campa por sus respetos, vive a costa de la otra mitad que sufre, paga y trabaja”.

Por eso produce sonrojo la primera reacción del PP de Pablo Casado: “Eso es de otra época”, dicen en Génova mientras se remiten a la presunción de inocencia, una vez más, como burladero político para hacerse de nuevas.

Peor es lo de Esperanza Aguirre, presentada en el auto de imputación como la jefa de la trama que “impuso” y “controló” el mecanismo del trasvase de dinero público a la caja B del PP madrileño.
“Todo eso es falso”, ha dicho. Como si 'todo eso' fuera producto de la imaginación del juez.


                                                                               ANTONIO CASADO  Vía EL CONFIDENCIAL

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