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lunes, 26 de marzo de 2018
"Si el conflicto de Cataluña está ahora en los tribunales, que se callen los políticos"
Concha Talón, fiscal jefa de
Barcelona, segunda más votada hace unos días en las elecciones al
Consejo Fiscal, reflexiona sobre el avispero catalán y sobre la
judicatura
Concha Talón, fiscal jefa de Barcelona, en su despacho. (Foto: Alex Caparrós)
Concha Talón
tiene la discreción necesaria de la judicatura, esa norma no escrita de
jueces y fiscales que cuando tienen que hablar prefieren hacerlo en los
escritos judiciales, un ecosistema natural en el que la luz de los
'flashes' provoca serias alteraciones. Apenas aparecen en los medios de
comunicación y rara vez conceden entrevistas, una regla de
comportamiento que solo se rompe en citas como esta. “Elegante, formada y tranquila",
dicen de ella quienes la conocen, y esas tres cualidades le vendrán
bien para desenvolverse en el avispero independentista catalán como jefa
de la Fiscalía de Barcelona. Hace unos días, en las elecciones del Consejo Fiscal, fue la segunda más votada de la carrera. Con un toque de orgullo propio de la profesión, remarca al hablar de esas elecciones que “el Consejo Fiscal, a diferencia del Consejo General del Poder Judicial,
es un órgano formado por fiscales y elegido por fiscales, con lo cual
es un órgano absolutamente representativo de la carrera”. Pero, claro,
al decir ‘representativo’, también se le puede añadir que lo es tanto
que, en unas elecciones como estas, los fiscales se dividen
mayoritariamente en dos grandes grupos, la Asociación de Fiscales y la Unión Progresista de Fiscales, derecha e izquierda. Con lo cual, para muchos, esa es la demostración más clara de la politización de la Justicia. ¿O no?
RESPUESTA.
Pues no. Ya sé que esa es la lectura que se hace, pero tengo que
rebatirlo. Entre los fiscales, en su origen, solo había una asociación,
que es en la que yo estoy, la Asociación de Fiscales, y hace unos años
se escindió un sector, buscando un componente mayor de temas sociales.
Nosotros no entramos en esos temas porque nuestro elenco de asociados es
muy diverso, cada cual con su ideología, y lo que nos une son los
intereses profesionales. Ni todos somos de derechas en la Asociación de
Fiscales ni todos votan al Partido Popular,
y eso me consta que es así. Identificar a todos los de la Asociación de
Fiscales con el PP y a la Unión Progresista de Fiscales con el PSOE es una lectura falaz y simplona.
PREGUNTA.
Bueno, pues ya que estamos con la mala imagen de la Fiscalía, hablemos
de la dependencia del Gobierno y su estructura jerárquica.
R.
Es verdad que la Fiscalía tiene una estructura jerárquica, pero lo que
no es cierto es que sea un órgano del Gobierno. En defensa de los
principios de legalidad e imparcialidad, que son por los que se guía la
Fiscalía, se necesita una unidad de actuación para evitar que los
fiscales puedan actuar de forma distinta en el territorio nacional. Poca
seguridad jurídica le daríamos al ciudadano si el Ministerio Fiscal
tomara decisiones distintas en cada lado. La jerarquía es una garantía
del principio de legalidad. Es verdad que la Fiscalía tiene una estructura jerárquica, pero lo que no es cierto es que sea un órgano del Gobierno P.
Bueno, eso se entiende, pero los recelos surgen en casos concretos. Por
ejemplo, hace unos días: la instrucción al fiscal del Tribunal Supremo
para que permitiese la libertad bajo fianza de uno de los procesados por
la rebelión de Cataluña…
R. Ese episodio al que se refiere entra dentro de la normalidad en el funcionamiento de la carrera fiscal. El fiscal general del Estado
da una orden y el fiscal que la recibe debe acatarla, pero también
puede mostrar su discrepancia. Por eso expresa que lo hace “por
imperativo legal”, para poner de manifiesto que su postura era distinta.
P. Pues en un caso
como este, cuando lo que se pide es la libertad de una persona con una
excusa como lo de la tuberculina, lo que parece que se oculta detrás de
la orden es un interés político, no el principio de legalidad…
R.
O sea, que si hay una discrepancia entre el fiscal general del Estado y
cualquier otro fiscal, tenemos que pensar que eso ocurre porque alguien
se lo ha mandado… ¿Es eso? Cuando se pide prisión, ¿también es que lo
ha ordenado el Gobierno? ¿Igual que cuando pide fianza? ¿Acaso el fiscal
general del Estado, que antes fue magistrado, no puede pensar que esas
son razones suficientes para pedir una libertad bajo fianza? Se lo decía
antes, lecturas simplonas… Es más, me consta que, en este mismo caso
judicial del conflicto de Cataluña, el fiscal general del Estado ha
tomado decisiones con las que el Gobierno no estaba de acuerdo. El
Gobierno tiene sus intereses en el conflicto de Cataluña, pero la
Justicia no tiene ningún tipo de interés político; solo se mira el Código Penal. Me consta y no voy a decir más; eso es así.
Concha Talón, durante la entrevista. (Foto: Alex Caparrós)
P.
En España se ha aplazado en varias ocasiones la reforma del sistema
procesal para que la instrucción de las causas recaiga en la Fiscalía,
con los jueces como garantes del proceso. ¿Cree que usted y yo
llegaremos a ver esa reforma?
R. ¡Ah! Jejeje… Que se
produzca es seguro, pero tengo más dudas de que lo veamos usted y yo.
Fíjese que cuando yo entré en la carrera ya se hablaba del tema y han
pasado más de 30 años. Acabará siendo así porque España ya es una rara
avis en este sentido, en comparación con otros muchos países. Pero es
verdad que la desconfianza que hay en este país hacia el Ministerio
Fiscal, como comentábamos antes, hace que todo esto se esté retrasando. P.
Usted, que nació en Valencia pero, con un año, se vino a Barcelona,
¿cómo lleva que la miren mal por ser fiscal? Quiero decir, es la
sinrazón de ser catalán y que otros catalanes te cataloguen de ‘fuerzas
de ocupación’…
R. Cuando tomé posesión, dije en el
discurso que aquí todos los fiscales viven una situación complicada
porque, por el mero hecho de ser fiscales, ya tienen el rechazo de una
parte del espectro político y de la ciudadanía. Bueno, todo el mundo
conoce lo que pasó la anterior fiscal jefa, Ana Magaldi,
mi jefa, la presión y el acoso a que fue sometida… En mi caso, llevo
poco tiempo aún en el cargo y, además, mi entorno familiar y personal es
bastante tranquilo, afortunadamente. Pero sí es verdad que en Cataluña,
desde que comenzó el proceso independentista, todos nos hemos visto
afectados; en mayor o menor medida, todo el mundo ha tenido que cambiar
algo o le ha cambiado algo de su vida anterior. Pues hemos llegado a esto [la situación en Cataluña] porque los políticos no han hecho sus deberes, sencillamente P. ¿Y cómo se ha llegado a este extremo en Cataluña, a esa 'fractura social' que ha denunciado usted en alguna ocasión?
R.
Pues hemos llegado a esto porque los políticos no han hecho sus
deberes, sencillamente. Ni los de la Administración catalana ni los de
la Administración del Estado. Esta situación se veía venir desde hace
mucho tiempo, estaba avisado lo que iba a ocurrir, los catalanes lo
percibíamos, y ni unos ni otros han tenido interés o han sabido
impedirlo. Las razones, el porqué ha sido así, se me escapan… P.
Pues fíjese que esto que dice es algo asumido por la mayoría de los
catalanes, pero me sorprende que lo diga usted. ¿Cómo va a ser lo mismo
la responsabilidad de unos y de otros? Unos han incumplido la ley y
otros no…
R. Eso es incuestionable: en este momento lo
que hay es unos que cumplen la ley y otros que la están incumpliendo.
Pero antes de que llegásemos a este momento, los políticos tendrían que
haberse sentado a hablar para abordar un problema político que se estaba
detectando. Los políticos están para hacer política de la misma forma
que los fiscales estamos para aplicar la ley. Y lo que no puede ocurrir
es que se dejen los problemas políticos sin respuesta hasta que se llega
a un extremo en el que la única salida es la aplicación de la ley. A
eso me refiero cuando hablo de que no se han hecho los deberes; no ahora
sino hace cinco o 10 años. Fue entonces cuando se debió intervenir,
cuando la sociedad catalana aún estaba en calma, no con la división
actual, y los partidos políticos catalanes aún funcionaban y nadie había incumplido la ley. P.
¿No le parece que muchos de los agravios que se perciben en la sociedad
catalana se curarían viajando a otras regiones de España? Jamás he
entendido cómo tanta gente ha asumido lo del ‘España nos roba’…
R.
Eso es un sector de la sociedad catalana; ni es toda la sociedad ni,
por suerte, es mayoritario. A ese sentimiento de agravio se llega por
una labor de propaganda de muchos años. Y subrayo lo de sentimiento,
porque cuando intervienen los sentimientos se olvidan las razones; no es
posible razonar. Pero vamos, como todo eso ya ha sucedido, ahora de lo
que se trata es de buscar soluciones políticas al conflicto. Una
solución política, aclaro, que nada tiene que ver con los procesos
judiciales en marcha. La Justicia puede ser lenta, pero les llega a
todos los que se han saltado la ley. Por esa razón, hablando de
soluciones, no es lo mismo quienes han incumplido la ley que quienes no
la han incumplido, aunque tengan los mismos sentimientos.
Concha Talón se desmarca de la lectura simplista sobre la politización de la Justicia. (Foto: Alex Caparrós)
P. Pasada la enorme convulsión de octubre, ¿se han calmado un poco las cosas o todo sigue igual?
R.
Uff… Yo diría que estamos en la mismas, porque en realidad no sé si el
proceso se ha mantenido o es que ha vuelto empezar… En estos días, en
los que se está a la espera de formar un nuevo Gobierno en la Generalitat, cada episodio produce una nueva agitación en la clase política y en la calle. No, esto no ha acabado, no… P.
Tiene razón al decir que no sabe usted si el 'procés' se ha mantenido o
ha vuelto a empezar, porque ahí está el 'president' del Parlament,
Roger Torrent, hablando de presos políticos. Usted fue una de las que
abandonaron el acto en que lo dijo.
R. Por dignidad
institucional, no se puede admitir que se diga que en este país existen
presos políticos. Aquí nadie va a la cárcel por pensar de una
determinada manera, solo va a la cárcel quien incumple la ley. Si en
defensa de unas ideas alguien comete unos actos ilegales, naturalmente
que va a la cárcel, pero no es por sus ideas. También los terroristas
decían que tenían una ideología, pero no iban a la cárcel por esas ideas
sino por asesinatos, secuestros, extorsiones… Por
dignidad institucional, no se puede admitir que se diga que en este
país existen presos políticos. Aquí nadie va a la cárcel por pensar P.
Hablaba antes de las salidas políticas que deberá tener el conflicto de
Cataluña. Como fiscal, ¿qué piensa cuando oye hablar de indultos dentro
de esas salidas políticas?
R. Yo no tengo más
información de estas causas que lo que leo en prensa, pero si se están
iniciando los procesos, cómo se va a hablar de indultos si todavía no
conocemos cuál será el final. En cualquier caso, de forma general, lo
que sí le digo es que desde la la política no se tiene que decir si los
procesos judiciales tienen que acabar o no en indultos. Cualquier tipo
de injerencia de un poder del Estado en otro poder del Estado me parece
rechazable. Por lo tanto, si el conflicto de Cataluña está ahora en manos de los tribunales,
que se callen los políticos y que dejen hablar a los tribunales. Sobre
todo porque, como decía antes, a esa situación se ha llegado porque no
hicieron su trabajo cuando debieron hacerlo.
P.
Quizá lo único bueno que puede salir de todo esto es que, al menos,
servirá para saber que no se le puede echar un pulso al Estado de
derecho… R. Lo ocurrido en
Cataluña es tan grave que sí, se puede llamar así, un pulso al Estado de
derecho. Pero incluso al margen de eso, lo que tiene que estar siempre
muy claro es que, por suerte, vivimos en un país democrático en el que
todos estamos supeditados a la ley. Así que yo espero que las cosas
mejoren en ese sentido, aunque, desde luego, no veo que esa mejora esté
cerca…
Concha Talón ha sido la segunda más votada en las recientes elecciones al Consejo Fiscal. (Foto: Alex Caparrós)
P. ¡Vaya! ¿Es usted pesimista sobre el conflicto de Cataluña?
R. Soy una persona optimista por naturaleza, pero en cuanto a la situación que tenemos en Cataluña, soy realista. P. Esa es la definición clásica del pesimista, “un optimista bien informado”
R. Pues sí, es un poco eso. Cuando se vive aquí, día a día, es normal que ocurra. P.
No termine así. Le doy otra oportunidad: dígales a los españoles que
estén tranquilos, que todo se va a solucionar en Cataluña.
R. ¿Eso lo tengo que decir yo?
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