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martes, 5 de diciembre de 2017
El subidón de Arrimadas refuerza a Rivera y complica formar Gobierno tras el 21-D
Albert Rivera es contrario a la
reforma constitucional a la que aspiraban el PSC y los socialistas. Y
ahora el líder de Ciudadanos puede vetar cualquier cambio de la Carta
Magna
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y la candidata a la presidencia de la Generalitat, Inés Arrimadas. (EFE)
Inés Arrimadas ha sido la estrella revelación de la precampaña, y la campaña arrancó la pasada noche con muy buenas perspectivas para Cs. El CIS la da como ganadora de las elecciones del 21-D y además venció por KO en el debate con la secretaria general de ERC, Marta Rovira, en La Sexta,
más por los errores ajenos que por los éxitos propios. Pero es igual.
Tras estos últimos cinco años, el constitucionalismo no va sobrado de
victorias en Cataluña. El buen momento de Arrimadas implica un refuerzo
para el presidente de la formación naranja, Albert Rivera,
que puede presentarse en el resto de España como la fuerza política que
ha frenado el soberanismo y alejar cualquier esperanza de que la
comisión para la Reforma Constitucional afronte un verdadero cambio de
la Carta Magna.
Rivera se refuerza gracias a Arrimadas y a la política basada en el frentismo en Cataluña. Una mala noticia para Miquel Iceta y para los socialistas, que sí querían que la comisión sirviese para dar una salida
a la crisis catalana. Victoria para Rivera que apunta en dos sentidos:
enquistamiento de la situación catalana con un país partido en dos
mitades y perspectiva de que ningún grupo pueda constituir una mayoría
clara, tal y como arroja la encuesta del CIS, que podría llegar a los 32 diputados,
los mismos que obtendría ERC. Una remontada desde los 25 diputados que
tiene ahora en la Cámara catalana hasta los 32, lo que sería un
resultado magnífico para el partido naranja.
Este fortalecimiento de Rivera implicará que Rajoy no podrá hacer cesiones al independentismo,
para evitar que el PP tenga más fuga de votos hacia Ciudadanos. Albert
Rivera refuerza su línea dura de ni un paso atrás y de intervención
decidida en los sectores más sensibles: educación, TV3 y ayudas a los
medios de comunicación. Sectores en los que habrá más margen para operar
si durante meses se sigue sin Gobierno en Cataluña y, por tanto, la
Generalitat continúa con la autonomía suspendida.
Analistas
políticos consultados aseguran que más allá de la cocina de las
encuestas, lo que ha resultado determinante para este buen resultado de
Cs en el CIS han sido tres factores: una movilización del españolismo en
Cataluña sin precedentes para unas autonómicas, la candidatura de Carles Puigdemont, con mucho tirón y buenas perspectivas, y la suplencia de Marta Rovira en ERC que, desde el principio —cuando habló de los muertos sobre la mesa
sin aportar prueba ninguna—, ha sumado intervenciones desafortunadas
ante unos votantes que no están tan movilizados como antes de que la DUI
fuera un fiasco.
Junqueras sigue en la cárcel
Al mantener a Oriol Junqueras entre rejas, el juez Pablo Llarena está facilitando que Puigdemont con su candidatura presidencialista pueda seguir robando votos a ERC durante la campaña.
Junqueras ha recurrido la decisión, ya que recordemos que se trata de
prisión provisional y que no hay una sentencia firme contra el
presidente de los republicanos. Si esta tendencia continúa, Cs puede
seguir viéndose beneficiado de esta dinámica de enfrentamiento entre ERC
y JxCAT, formaciones que ni siquiera han podido pactar un programa
común de mínimos antes de la campaña que empezó la pasada noche.
La
campaña más atípica empezó anoche con dos de sus principales líderes
ausentes: Oriol Junqueras en prisión y Carles Puigdemont refugiado en
Bruselas
En ERC han tocado a rebato para arropar a Marta Rovira
durante la campaña, explican fuentes de esta formación. El problema es
que será difícil. Rovira es prácticamente la única cara conocida.
Junqueras y Jordi Sànchez (ANC) siguen en la cárcel. Y la número cuatro de su lista, Carme Forcadell,
acató el 155 para poder salir de prisión y no se encuentra con muchos
ánimos para implicarse a fondo en una campaña tan dura como la que
arrancó anoche. Contarán con un importante refuerzo, eso sí, el
mediático Raül Romeva.
Mientras, Puigdemont
sigue su campaña hiperactiva en medios de comunicación desde Bruselas.
En su candidatura ambicionan ser la más votada, aunque el CIS los sigue
colocando como terceros, 26 diputados como máximo, lo que hace que su
objetivo de acabar como primera fuerza resulte muy difícil. Pero no
imposible. En estas elecciones tan atípicas, puede pasar cualquier cosa.
Reservas del PDeCAT
El
principal problema de Puigdemont no son los rivales, sino el fuego
amigo. El PDeCAT quiere controlar el grupo parlamentario de JxCAT. Y la
excarcelación de algunos 'exconsellers' le ayudaría a ello, ya que
cuenta con los apoyos de Jordi Turull y Josep Rull, dos buenos conocedores de la vida parlamentaria, mientras que, por ejemplo, Elsa Artadi, la cara más visible de la candidatura del 'expresident', carece de cualquier experiencia en la Cámara.
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