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viernes, 7 de abril de 2017

La generación «millennial» prefiere la «familia tradicional» a la ideología de género: tres razones

Llamativo movimiento «contracultural» de los jóvenes de EEUU

Los "millennials" de Estados Unidos identifican el feminismo radical con el poder político y mediático.


Años y años de bombardeo mediático, de leyes de género, de propaganda contra la familia y el hombre o la promoción de las ideas del feminismo radical han podido provococar un inesperado efecto rebote en la generación conocida como “millennial”, la de los nacidos entre 1982 y 2000.

Esto es al menos los que han puesto de manifiesto dos estudios realizados por el Council on Contemporary Families. Uno de Joanna Pepin y David Cotter titulado, ¿Tendencia hacia el tradicionalismo? Los cambios en la ideología de género en los jóvenes. Y un segundo realizado por la investigadora del Evergreen State College, Nika-Dixon titulado: ¿Están algunos millennials repensando la revolución de género?

En ambos casos comparan las respuestas que los jóvenes dan sobre el rol del hombre y la mujer en la familia y en la sociedad en 2014 con las mismas preguntas que jóvenes de su edad respondieron en 1994.

Un movimiento contracultural
A tenor de las respuestas, una contracultura está afianzándose entre los jóvenes ante una ideología de género que impone con agresividad su mensaje, lo que poco a poco está generando el rechazo de los jóvenes.

Según los datos, cada vez más jóvenes estadounidenses se están rebelando contra el modo de vida y modelos de familia que se están intentando normalizar y que a su vez criminalizan la familia llamada tradicional. De este modo, son ya mayoría los jóvenes de esta generación que querrían rescatar los valores de sus abuelos en cuanto a la igualdad 
hombre-mujer.

Los resultados han llamado la atención incluso del New York Times, que no comprende las respuestas de los jóvenes máxime cuando entre medias ha habido las presidencias de Bill Clinton y Barack Obama, que apostaron por esta “revolución de género”.

Unos datos sorprendentes
Según recoge uno de los dos estudios, el 42% de los estudiantes de secundarios afirmaba en 1994 la “mejor familia” sería aquella en la que el hombre trabajaba y la mujer pudiera estar en casa como encargada del hogar y la familia. Veinte años más tarde, en 2014, el porcentaje de jóvenes que pensaba así pasaba de este 42% al 58%.



La conclusión a la que llegan los responsables del estudio tras analizar esta y otras preguntas es que los jóvenes se están volviendo más tradicionales en cuanto a la relación familiar hombre-mujer ya que están “revisando la llamada revolución de género”.

Para explicar las causas de esta tendencia contracultural de los jóvenes estadounidenses, el editor de Daily Wire, John Nolte, ofrece tres puntos que pueden ayudar a entender a estos “millennial”.

1.“Una saludable rebelión”
  En su opinión los jóvenes  se han rebelado contra lo que consideran “una estructura de poder”, en este caso el feminismo cada vez más radical. Afirma Nolte que esta generación, “En sus escuelas públicas, en sus películas y programas de televisión, en sus medios de comunicación y en su presidente, una y otra vez, los ‘millennials’ de hoy han sido ordenados e intimidados a pensar de una manera específica. Y ahora están dando marcha atrás”.

2. Vuelta a la Polarización
El editor de Daily Wire explica que en 1994 “la vida era mucha más relajada” aunque “las cosas no fueran perfectas”.  En su opinión, “cuando se preguntó a estos jóvenes sobre estos temas en 1994, simplemente se encogieron de hombros y de manera natural decían: ´¿a quién le importa si es el hombre o la mujer la que gana el dinero o tomas las decisiones?’. Y ese el lugar ideal para estar. La diferencia hacia estas cosas es la actitud más sana que una sociedad puede tener. Vivir y dejar vivir. Las personas deben tomar sus propias decisiones”.


Las feministas, unidas a los ideólogos de género, pretenden romper todo aquello que suene a tradición

Sin embargo, Nolte afirma que “lamentablemente, en los 20 años transcurridos desde entonces, con el fin de mantener el poder a través de la división, la izquierda institucional ha trabajado horas extra para dividirnos en cuestiones de raza o género que estaban en camino de ser resueltas. Esta polarización sólo ha servido para convertir la indiferencia saludable en algo tóxico.

3. Contra el feminismo tóxico
Según Nolte estos adultos jóvenes son los que están obligados a lidiar contra este “feminismo anti-hombre” que se ha convertido en una identidad política. “Ahora vivimos en un mundo donde todo es sexismo”, afirma, en donde “el aborto es un sacramento y las mujeres que optan 
por la escolarización en casa o que se quedan en casa (…) o que aceptan a Jesús en sus corazones son tratadas como monstruos medios de comunicación, la cultura y nuestros políticos. Y también por la élite feminista”.

Para él la clave es que “incluso en 1994, el feminismo de izquierda no era atractivo pero hoy es feo, irracional, estridente, desagrdable”. Por ello, quizás muchas mujeres jóvenes podrían “estar recurriendo a un papel más tradicional como un medio para rechazar el estrés de no encajar perfectamente en la idea fascistas, rígida e inflexible de la izquierda de lo que se supone que es una mujer”.



                                                                                 J. LOZANO     Vía RELIGIÓN en LIBERTAD

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