El resultado de las
elecciones del 28-A plantea serios interrogantes a la conciencia
cristiana. Lo que aparece como una tendencia puede no ser más que un
episodio.
Pero el triunfo de la izquierda, el aumento del voto de Ciudadanos, la debacle del PP y la aparición de VOX, ocultan un proceso agudizado de cambio moral, de mentalidad, en la sociedad española.
No se trata de aclarar si los españoles somos más de izquierdas o de derechas sino de analizar si se está produciendo una mutación que ha alejado a la sociedad de determinados enfoques morales. Es decir, si estamos ya en la irrelevancia de los «principios irrenunciables» referidos a la comprensión antropológica de la persona, de la vida, de la familia y de la libertad.
Pero el triunfo de la izquierda, el aumento del voto de Ciudadanos, la debacle del PP y la aparición de VOX, ocultan un proceso agudizado de cambio moral, de mentalidad, en la sociedad española.
No se trata de aclarar si los españoles somos más de izquierdas o de derechas sino de analizar si se está produciendo una mutación que ha alejado a la sociedad de determinados enfoques morales. Es decir, si estamos ya en la irrelevancia de los «principios irrenunciables» referidos a la comprensión antropológica de la persona, de la vida, de la familia y de la libertad.
Irrelevancia relacionada
con el mutismo de la propuesta cristiana más allá de temas sociales.
Sabemos que, para los creyentes, los partidos políticos no van a
resolver los problemas morales que se plantean en la sociedad. Solo un
pueblo cristiano, como sujeto ciudadano, será capaz de tener una voz
elocuente en el escenario público. Para eso también se necesitan
pastores que acompañen y alienten.
Identificar el fracaso del PP de Pablo Casado con el de la recuperación de determinadas temáticas a las que son sensibles un grupo de sus votantes, -vida, familia, libertad de educación-, supondría entregar definitivamente a VOX a ese electorado. Por otro lado, hay un catolicismo aún fascinado por el efecto 15-M.
Identificar el fracaso del PP de Pablo Casado con el de la recuperación de determinadas temáticas a las que son sensibles un grupo de sus votantes, -vida, familia, libertad de educación-, supondría entregar definitivamente a VOX a ese electorado. Por otro lado, hay un catolicismo aún fascinado por el efecto 15-M.
La sociedad española
que se siente atraída por el discurso de la pobreza no le va a reconocer
a la Iglesia lo que está haciendo en ese ámbito por mucho que ésta se
empeñe. Es más, querría ocupar ese espacio. No acepta que sea la misma
Iglesia la que trabaja con los inmigrantes y la que está contra la
eutanasia.
Mucho me temo que los católicos españoles se han divido más de lo que estaban. Hay polarización en la calle, en el hemiciclo y en el voto de los católicos. Se trata de buscar no el consenso anodino de gentes sin ideales sino cómo articular la convivencia en torno al bien común.
Mucho me temo que los católicos españoles se han divido más de lo que estaban. Hay polarización en la calle, en el hemiciclo y en el voto de los católicos. Se trata de buscar no el consenso anodino de gentes sin ideales sino cómo articular la convivencia en torno al bien común.
JOSÉ FRANCISCO SERRANO OJEDA Vía ABC
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