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martes, 26 de septiembre de 2017
Alemania se adentra en terreno desconocido: ¿habrá renacimiento europeo?
El escenario no es propicio para que
Merkel se arriesgue a impulsar medidas tan ambiciosas como
controvertidas. Muchas incógnitas no podrán ser resueltas hasta que se
forme la coalición
La canciller alemana y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, en rueda de prensa en Berlín. (EFE)
Se suele decir que la realidad supera a la ficción, pero en política
europea suele ser más bien al contrario: siempre hay un resultado
electoral, un interés nacional o una falta de acuerdo que echa por
tierra los relatos más ilusionantes. O ilusos, según el punto de vista.
Los resultados de las elecciones alemanas
no son una excepción, ya que han caído como un jarro de agua fría sobre
aquellos que confiaban en que marcaran el pistoletazo de salida de un 'renacimiento' europeo, aquel que prometió Emmanuel Macron.
Y aunque, a la vista de los primeros resultados, el presidente galo se
apresuró a garantizar que Berlín y París “continuarán con determinación
su cooperación vital para Europa”, la situación se complica por
momentos.
Angela Merkel
ha salido de estas elecciones debilitada y, tras la decisión de los
socialistas de no repetir una 'gran coalición', se ve forzada a
adentrarse en unas complejas negociaciones con los liberales (FDP) y los
verdes. La guinda del pastel la pone Alternativa por Alemania
(AfD), el partido filo-nazi que ha hecho de la lucha contra sus
políticas de inmigración su seña de identidad, ahora convertido en
tercera fuerza parlamentaria.
A primera vista, el escenario no es propicio para que Merkel se arriesgue a impulsar medidas tan ambiciosas como controvertidas.
La canciller tiene pocos incentivos para meterse en la batalla —interna
y externa— que supondría crear un presupuesto para la zona del euro.
Aunque, a juicio de Guntram Wolff, director del centro de estudios
Bruegel, la situación tampoco ha empeorado tanto. “La idea de que era
fácil sacar adelante reformas como el presupuesto era una ilusión”,
asegura. Eso sí, el margen de compromiso de la canciller será menor: lo
que ya era difícil, ahora lo será aún más.
Los analistas consultados por El Confidencial coinciden en que muchas incógnitas no podrán ser resueltas hasta que se aclare quién formará parte de la coalición del Gobierno,
como por ejemplo si Berlín facilitará la finalización de la unión
bancaria. Pero sí que ven muy posible que la CDU de Merkel —que durante
la campaña ha transitado por terreno tradicionalmente socialdemócrata—
se vea obligada a escorarse ahora hacia la derecha.
“Lograr
un acuerdo para reformar la unión económica y monetaria puede ser más
difícil, ya que la CDU/CSU se desplazará a la derecha para capturar
votos de AfD; y el FDP, si entra en el Gobierno, ya ha mostrado su firme oposición a una ‘unión de transferencias’ (fiscales) y a cualquier mutualización de la deuda”, explica Fabian Zuleeg, economista jefe del European Policy Centre. Lograr
un acuerdo para reformar la unión económica puede ser más difícil. La
CDU se desplazará a la derecha para capturar votos de AfDLa formación de Gobierno puede exigir a Merkel sacrificar a uno de sus colaboradores más emblemáticos: Wolfgang Schäuble, el poderoso ministro de Finanzas, un puesto que reclaman los liberales para sí.
Schäuble, tan defensor de la mano dura como de la causa europeísta, ya
tiene posibles candidatos a sucederle, como Werner Heuer, presidente del
Banco Europeo de Inversiones. Su salida tendría como consecuencia
colateral que Luis de Guindos se convertiría en el ministro con más experiencia en el Eurogrupo.
Lo que no cambiaría con la partida de Schäuble es la intención de Berlín de colocar al presidente de su banco central, Jens Weidmann, como sustituto de Mario Draghi
al frente del BCE. Un movimiento que facilitaría un giro de Fráncfort
que lo aleje de las políticas monetarias no convencionales.
Pese a
que Merkel verá reducido su margen de actuación, no todo está perdido.
Corinna Horst, de la German Marshall Fund, opina que la coalición Jamaica —CDU, FDP y verdes— tiene mucho “potencial”.
“En los tres partidos hay personas con las que Merkel podría colaborar,
ya que la canciller es una líder que sabe incluir, que escucha, y sabe
poner a la gente a trabajar en un proyecto”, afirma la analista.
Merkel conversa con el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, durante una ceremonia en Offenburgo, Alemania. (EFE)
Para Yann-Sven Rittelmeyer, analista del European Policy Centre, tanto la canciller como Macron —que también tiene varios frentes abiertos en casa— tienen otra salida: aliarse.
“Pueden encontrar la salvación a nivel europeo si logran relanzar la UE
con compromisos ambiciosos en la reforma de la UME, migración,
seguridad y defensa”, afirma.
Es probable que Merkel tenga mayores
dificultades para sacar adelante consensos gubernamentales en temas
europeos que despierten la sensibilidad alemana, pero si lo logra, tendrá como líder de la oposición a Martin Schulz, un europeísta convencido al que no tendrá que explicar la importancia de reformar la UE.
De la AfD se espera todo lo contrario: que genere mucho ruido, pero también que se vea afectado por sus propias dificultades internas
y un electorado del que no tiene asegurada su fidelidad. Además, es un
partido sin experiencia parlamentaria, del que tanto Horst como Wolff
esperan que adopte una postura “obstruccionista”.
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