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martes, 5 de febrero de 2019

EL PELIGROSO RITO DE LA RAZA


Enrique Chuvieco


Cuando a comienzos de 1945 los aliados llegaron a las fronteras de la Alemania nazi y descubrieron los campos de exterminio en los que millones de personas habían sido asesinadas, el mundo se estremeció con horror. La humanidad, aterrada, se planteó su propia existencia, preguntándose cómo se había llegado a ese extremo. Setenta y cinco años después, la editorial Digital Reasons publica el libro Racismo, historia del peligroso mito de la raza, en un intento por explicar las causas que llevaron a la degradación extrema del hombre y a los campos de concentración.





Escrito por José Alfredo Elía, escritor y profesor de instituto, este ensayo se centra en estudiar el recorrido histórico del racismo. Aunque ya encontramos manifestaciones de racismo en la antigüedad clásica, el autor explica que el racismo llega a su pleno desarrollo a raíz de dos acontecimientos importantes. En primer lugar, el descubrimiento de América da pie al surgimiento de relatos legitimadores en los que los conquistados aparecen como miembros de razas inferiores. En segundo lugar, la aparición del protestantismo provoca el nacimiento de interpretaciones particulares de la Biblia que justifican el racismo y excluyen de la categoría de humano a millones de personas.

Tras estos dos importantes acontecimientos, el racismo empieza a hacer mella en la mentalidad europea. Sin embargo, no será hasta el advenimiento de la Ilustración cuando el racismo encuentre su justificación teórica. Y es que, tal y cómo José Alfredo explica, los grandes ilustrados se encontraron frente a una contradicción manifiesta. No podían defender los derechos de todos los seres humanos y a su vez mantener el sistema esclavista del que muchos se lucraban. Por ello, formularon la teoría de que existían diferentes categorías de humanos, situando a los europeos en la cúspide de la pirámide racial.


Este discurso ilustrado conectó a su vez con la entronización de la ciencia como fuente suprema del saber. El autor detalla cómo diferentes pseudociencias intentaron catalogar a los seres humanos en razas con una técnica supuestamente científica. La sustitución de la teología católica por las ciencias exactas hace que surjan nuevas disciplinas científicas que pretendían clasificar al ser humano de igual manera que a los animales o a las plantas.

También en el siglo XIX se publica El origen de las especies, de Darwin. Aunque el libro en sí mismo no presentara una ideología racista, los principios darwinistas y la lucha por la supervivencia inspirarían un siglo después a los ideólogos nazis para justificar el Holocausto.

Finalmente, las tesis nihilistas de filósofos como Nietzsche, y la publicación de libros racistas con poca base científica pero con gran influencia como el Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas, de Gobineau, darían pie a todo un movimiento intelectual que acabaría por tomar el poder en varios países. De entre ellos destaca la Alemania nazi. El autor señala que el propio Hitler se vio muy influido por los escritos de Gobineau y del compositor Richard Wagner.

El ensayo finaliza con una reflexión intelectual en la que se desmontan los mitos creados por el racismo desde una óptica científica. José Alfredo explica que hace ya más de 60 años que la ciencia no admite la categoría de razas, al tratarse de un concepto insostenible científicamente. Además, incide en los avances del Derecho Internacional en la lucha contra el racismo.

Nos encontramos, en definitiva ante un ensayo complejo, documentado y de gran rigurosidad científica. Se trata de una lectura imprescindible para todo aquel que se pregunte por las causas que provocaron las grandes matanzas del siglo XX. Además, el autor combina la seriedad con la didáctica, utilizando un lenguaje ameno con el que atraer por igual a académicos y al público general.


                                                                 ENRIQUE CHUVIECO  Vía RELIGIÓN EN LIBERTAD

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